El triángulo Wanda Nara-Icardi-China Suárez tiene nuevo combustible y esta vez llegó en forma de imágenes. Santiago Sposato, en el programa de Marina Calabró y Luis Ventura, puso una foto al lado de la otra y fue tajante. Mismo hotel en Maldivas, mismo cuarto, misma pileta rectangular, misma palmera, misma vista al mar. La China y Mauro se hospedaron exactamente donde él había estado con Wanda cuatro años atrás, y las pruebas visuales no dejaron margen para la duda. Las redes explotaron apenas se viralizaron las comparaciones.
La comparación de las fotos de Wanda Nara y la China Suárez
«¿No le parece una chicana que Icardi haya ido al mismo hotel en el que estuvo con Wanda hace cuatro años?», le preguntó Sposato a Ana Rosenfeld en vivo. La abogada no esquivó la respuesta y fue directa: «Todo es una provocación. No es una asignatura pendiente de Icardi, es más una asignatura de la señora. Los hombres hacen lo que las mujeres quieren». Marina Calabró sumó el detalle que cerró el argumento: «Esta es la foto de Icardi y la China, es el mismo fondo. Acá está la pileta rectangular, la vista al mar. Esa es la pileta del cuarto».

La teoría de la obsesión de la China con replicar la vida de Wanda no es nueva, pero este viaje la volvió a instalar con más fuerza que nunca. Desde que la actriz se involucró con el futbolista, poco después de que Wanda lo hiciera echar del departamento del Chateau Libertador, la pareja empezó a publicar fotos de sus viajes por el mundo que llamaron la atención no solo por el romance sino por los destinos elegidos. Maldivas fue el que más habló: no cualquier hotel, no cualquier habitación, sino exactamente la misma experiencia que Wanda había tenido con Icardi años antes.

Los periodistas del programa también señalaron que el patrón no se limita a los viajes: la China habría copiado incluso looks de Wanda en distintas oportunidades, enviando mensajes a través de sus fotos que para muchos no son casualidad. «Esta actitud merece un análisis psicológico», dijeron al aire, dejando la frase flotando sin necesidad de desarrollarla demasiado.

Lo que empezó como un triángulo amoroso hace más de un año se convirtió en un juego de espejos donde cada imagen dice algo más de lo que muestra. Y mientras Icardi posa sonriente en las fotos, la pregunta que nadie puede responder del todo sigue ahí: ¿quién elige los destinos?
