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POLÍTICA

Falleció Taty Almeida, símbolo de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia

 

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo y emblemática dirigente de derechos humanos falleció este domingo en el Hospital Italiano.

 

Argentina despide a una de sus figuras más queridas y respetadas en la lucha por los derechos humanos. Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida mundialmente como Taty Almeida, falleció este domingo a los 95 años de edad. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se encontraba internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano, donde murió pasadas las 19, tras un cuadro de salud que su cuerpo ya no pudo sostener.

Docente de profesión, Taty se convirtió en un símbolo de la resistencia tras la desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida, en junio de 1975. Alejandro tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y era militante político cuando fue secuestrado por la organización paraestatal Triple A, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Este hecho marcó el inicio de una trayectoria de casi cinco décadas encabezando las rondas y los reclamos de justicia.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”

El rol de Taty Almeida trascendió lo partidario, siendo reconocida por su capacidad de construir puentes y su constante ternura. Desde la cuenta oficial de Madres de Plaza de Mayo, la despidieron con un emotivo mensaje. “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”, indica el comunicado.

A pesar de las diferencias internas que dividieron al movimiento de Madres hace años, Taty asumió la conducción de la Línea Fundadora, destacándose por su generosidad para caminar junto a los más jóvenes y hacerlos parte de una causa colectiva. Su entorno confirmó que sus restos serán despedidos en el sindicato de telecomunicaciones FOETRA.

El último mensaje: pasar la posta a la juventud

En su última aparición pública, el 17 de abril en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Taty compartió un documento cargado de lucidez. Al recibir el título de doctora honoris causa, advirtió sobre el inexorable paso del tiempo: “Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas”.

Sentada en su silla de ruedas, interpeló directamente a las nuevas generaciones para que continúen el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia. “Ustedes son los que van a continuar luchando. Ya hemos pasado la posta a todas y todos ustedes”, sentenció. En este sentido, reivindicando además el compromiso político de los 30.000 desaparecidos y pidiendo no tenerle miedo a la palabra militancia.

Un vacío en la política de derechos humanos

La partida de Taty Almeida ocurre en un momento de profunda resignificación de la historia argentina. Sus seguidores y compañeros de lucha prometieron cuidar su memoria y la de su hijo Alejandro, llevando su legado a cada rincón del país. Con su muerte, se apaga una de las voces más firmes que, a pesar de los bastones, se mantuvo siempre de pie para gritar «Nunca Más».