El plan del Gobierno para desvincularse de Intercargo, la empresa estatal que se encarga del servicio de rampa y el manejo de equipaje en los aeropuertos, no captó compradores. En el marco de un proceso de privatización, este jueves se realizó la apertura de sobres para vender el 100% de las acciones de la compañía, pero el proceso quedó desierto al no presentarse ninguna oferta válida.
A pesar de que originalmente cinco empresas habían mostrado interés y visitado las instalaciones, ninguna terminó entregando la documentación requerida. El precio base fijado por la gestión del presidente Javier Milei era de poco más de 45 millones de dólares.
¿Por qué nadie quiso comprar Intercargo?
Según la información que circula en el sector, existen dos razones principales que explican por qué se frustró la venta de la empresa estatal. Por un lado, está la política de Cielos Abiertos impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, que modificó el mercado aerocomercial y puso fin al monopolio que Intercargo mantenía en el servicio de rampa. Con la desregulación del sector, cualquier empresa que cumpla los requisitos puede operar en esa actividad y actualmente ya hay 13 firmas habilitadas. Este habría sido uno de los motivos que redujo el valor estratégico de la exclusividad que antes tenía la firma.

A fines del año pasado, el Gobierno transfirió las mangas y pasarelas telescópicas de Aeroparque y Ezeiza a los concesionarios aeroportuarios, Aeropuertos Argentina. La medida redujo ingresos y activos de Intercargo, un cambio que, según los análisis del sector, disminuyó el atractivo de la empresa para potenciales compradores.
El proceso de privatización no estuvo libre de conflictos. Los gremios aeronáuticos presentaron una denuncia penal contra el presidente y otros funcionarios por presunta defraudación. Según el sindicato APA, el precio de 45 millones de dólares es «ridículo» e «inentendible», ya que la propia empresa declaró tener activos líquidos por 55 millones de dólares y ganancias superiores a los 20 millones en el último año.
El riesgo para los aeropuertos en el interior del país
Otro punto de tensión fue la advertencia de los sindicatos sobre el futuro de los vuelos en las provincias. De los 21 aeropuertos donde opera Intercargo, se estima que solo 4 son rentables (Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y El Calafate).
Los pliegos de la licitación permitían que, pasados los 180 días, el nuevo dueño pudiera dejar de operar en los destinos que no dieran ganancia. Esto puso en alerta a ciudades como Mendoza, Rosario, Salta y Bariloche, que podrían haberse quedado sin el servicio de rampa si se concretaba la venta.
Por ahora, Intercargo seguirá bajo control estatal con su dotación de 1.560 empleados. Aunque el Gobierno dejó de subsidiarla a fines de 2024 para que se autofinancie, el futuro de su privatización quedó en el aire tras este fallido intento.
