VIDA Y ESTILO

Inglaterra ya compite con Champagne: el fenómeno de los vinos ingleses que sorprende al mundo

 

La nación inglesa busca su lugar como un referente mundial de espumantes con método tradicional.

 
Champagne en Inglaterra

(Por Carolina Mena Saravia para El Intransigente).- Durante años, hablar de vinos de Inglaterra parecía casi una extravagancia. La idea de viñedos entre cielos grises, lluvias persistentes y temperaturas frías sonaba más cercana a una rareza turística que a una verdadera potencia vitivinícola. Sin embargo, algo cambió y lo hizo rápidamente porque Inglaterra busca su lugar como un referente mundial de espumantes con método tradicional.

Y de esto se hizo eco la crítica internacional, acompañada por la prensa, esa poderosa arma que, con la globalización, se volvió prácticamente letal. El reconocimiento llegó para Inglaterra con medallas, altos puntajes y buenos comentarios de críticos cuya exigencia es conocida en el ambiente del “lifestyle”.

El dato que terminó de consolidar esta percepción llegó hace apenas días. En el International Wine Challenge 2026, uno de los concursos más influyentes del planeta, Inglaterra obtuvo 25 medallas de oro, más del doble que el año anterior, lo que consolidó la opinión de muchos analistas de que ya no se trata de una moda pasajera. El estilo inglés llegó para quedarse y ocupar un lugar importante en el sector de los espumantes.

Las cucardas del International Wine Challenge

El International Wine Challenge 2026 reafirmó por qué sigue siendo uno de los concursos más vistos del planeta. Londinense de pura cepa, su fundación se remonta a 1984. El certamen reúne cada año a Masters of Wine, sommeliers, compradores internacionales y críticos especializados que catan miles de vinos completamente a ciegas. Esta edición tuvo un protagonista que irrumpió en el mercado: Inglaterra.

Los vinos ingleses obtuvieron 25 medallas de oro, sumando más del doble que el año anterior, y lograron el porcentaje más alto de medallas de oro sobre muestras presentadas. El fenómeno fue tan fuerte que varios analistas comenzaron a hablar de una consolidación definitiva del país como productor de espumosos de clase mundial. Regiones sureñas como Kent, Sussex y Essex aparecieron entre las más comentadas del concurso, algo prácticamente impensado dos décadas atrás.

El IWC 2026 dejó muy en claro el viraje estilístico que atraviesa hoy el mundo del vino. Durante años dominaron estilos mucho más concentrados, maduros y marcados por la madera. Sin embargo, esta edición fijó sus metas en la precisión, frescura, tensión y elegancia.

Uno de los grandes protagonistas del International Wine Challenge 2026 fue Wiston Estate, una reconocida bodega inglesa especializada en vinos espumosos elaborados bajo método tradicional. Su etiqueta Vintage Cuvée Magnum 2009 obtuvo algunos de los trofeos más importantes del certamen.

La evidencia de un cambio profundo en el gusto internacional quedó expuesta. Hoy se valoran cada vez más la frescura, la tensión y la expresión del “terroir”. El nuevo lujo del vino parece alejarse de la potencia extrema para acercarse cada vez más a la fineza y a la identidad del origen.

Vinos de Inglaterra: una historia, un origen

Las regiones del sur de Inglaterra comenzaron a cambiar la historia del vino europeo en los años 80, cuando algunos productores entendieron que los suelos calcáreos ingleses tenían enormes similitudes geológicas con Champagne. Hasta entonces, la viticultura británica estaba enfocada principalmente en variedades alemanas adaptadas al frío, pero el gran punto de inflexión se produjo en Sussex, cuando Stuart y Sandy Moss, una pareja estadounidense de Chicago, compraron la finca Nyetimber en 1986, en West Sussex, una propiedad histórica mencionada en el Domesday Book de 1086, y decidieron plantar las tres cepas clásicas “champenoise”: chardonnay, pinot noir y pinot meunier.

Muchos los consideraron excéntricos; otros pensaron que habían perdido la razón. Inglaterra no tenía prestigio vitivinícola internacional y muy pocos creían que fuera posible elaborar espumosos de alta gama en ese clima frío y húmedo. Con el paso de los años comenzaron a aparecer nuevas bodegas como Ridgeview, Gusbourne, Hambledon, Chapel Down y Wiston Estate, reafirmando lentamente una identidad propia para los espumosos ingleses.

Y como el entusiasmo es contagioso, aquello que inicialmente parecía una rareza terminó atrayendo incluso a las grandes “maisons” francesas. Y esto se vislumbró sobre todo cuando Taittinger decidió plantar viñedos en Kent bajo el proyecto Domaine Evremond, reconociendo abiertamente el enorme potencial del sur inglés. Si una “maison” francesa histórica decidía invertir en Kent, por algo sería y esto trajo cola. Muchos dentro de la industria lo interpretaron casi como “la validación oficial” del espumoso inglés.

La creta y su alto valor

Uno de los grandes descubrimientos fue la sorprendente similitud geológica entre el sur de Inglaterra y Champagne. Investigaciones realizadas sobre los suelos de Sussex, Kent y Hampshire demostraron la presencia de extensas capas de creta, una roca sedimentaria blanca y calcárea rica en fósiles marinos, prácticamente conectadas con las del norte de Francia. De hecho, ese cinturón calcáreo atraviesa el Canal de la Mancha y reaparece en territorio inglés.

De ahí, al espumante inglés hay un solo paso. Las ventajas de este tipo de suelo son que proporciona tensión, mineralidad y gran poder de drenaje, junto con retención hídrica. Y esta combinación geológica marcó un comienzo significativo que se consolida cada día más.

Quién es quién en ese mundo

¿Qué espumante prefería la casa real inglesa? Durante siglos, el exclusivo universo de los “Royal Warrants”, el célebre sello “By Appointment to…” otorgado por la corona británica a sus proveedores oficiales, pareció territorio intocable de Champagne. Casas históricas como Bollinger, Pol Roger, Veuve Clicquot o Moët & Chandon construyeron una relación tan sólida como entrañable con la corona inglesa, aún antes de que adoptaran oficialmente el apellido Windsor.

Cuando Carlos III ascendió al trono, el escenario comenzó a cambiar. Algunas “maisons” históricas como Krug, GH Mumm y Lanson perdieron el “warrant”, mientras los espumosos ingleses empezaban a integrarse al exclusivo círculo de las marcas avaladas por la realeza.

El gran símbolo de ese cambio fue Camel Valley, una bodega de Cornwall convertida en una de las primeras productoras inglesas en recibir un “Royal Warrant” por sus “sparkling wines”. Todo un gesto de visibilidad que dio la bienvenida a Inglaterra como productor de espumantes con método tradicional de calidad, de la mano de la casa real británica.

Así, cepa a cepa, construyeron sus nombres bodegas como Nyetimber, Gusbourne, Ridgeview o Wiston Estate, que comenzaron a sonar cada vez más fuerte en concursos internacionales, restaurantes Michelin y recepciones oficiales. Una respuesta real a la continuidad geológica de un mundo que supo abrirse paso entre los contemporáneos para valorar sus productos. Lo mejor está por venir.