(BUENOS AIRES).- “El Barcelona nos falta el respeto. Creen que pueden ningunearnos, que somos débiles o estúpidos. Pero lo que en realidad le están mostrando al mundo es una forma de actuar que los define”. La frase, filosa, es de Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético de Madrid, y explica el estado de guerra que se vive entre el club colchonero y el Barcelona por el futuro de Julián Álvarez.
El atacante argentino es el centro de una novela que explotó en pleno Mundial 2026. Tras la victoria de la Selección Argentina por 2-0 ante Austria en Arlington, por la segunda fecha del Grupo J, Julián Álvarez sorprendió en zona mixta con una definición que dejó expuesta su postura: “Creo que no es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme ni hacerme el otro. Trato de ser una persona honesta. Hablé con la gente del club, con los que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño”.
El delantero de 26 años tiene contrato con el Atlético de Madrid hasta mediados de 2030, blindado por una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. La dirigencia que encabeza Gil Marín no solo descarta negociar por debajo de ese valor, sino que confirmó que demandará al Barcelona ante la FIFA por considerar que el club catalán negoció con el jugador durante el “período protegido”.
“El Barcelona nos falta el respeto. Creen que pueden ningunearnos, que somos débiles o estúpidos. Nos mienten a nosotros, al jugador, a los medios de comunicación y mienten también a su propia afición. Intentan hacer creer a todos que pueden aspirar a afrontar una operación para la que en realidad no están capacitados”, disparó Gil Marín en diálogo con la Agencia EFE.
La denuncia y el período protegido
Julián Álvarez llegó al Atlético de Madrid en agosto de 2024. Según el reglamento FIFA, el período protegido para un futbolista que firmó entre los 23 y los 28 años abarca tres temporadas completas o tres años. Si el tribunal comprueba que el Barcelona indujo al ex River a romper su vínculo, podría sancionar al conjunto culé con la prohibición de inscribir jugadores durante dos mercados de fichajes consecutivos.
Mientras tanto, Pedri, volante del Barcelona y de la selección española, le abrió las puertas a Julián Álvarez en una entrevista con Teledeporte. “Julián como jugador me encanta y siempre he dicho que quiero que los mejores jugadores estén en el Barça. Si pasa, bienvenido”, soltó. Aunque también deslizó cautela: “Creo que tienen que pasar muchas cosas para que eso suceda, no me quiero meter en cosas del club y en cosas de un jugador”.
Los otros pretendientes
Además del Barcelona, otros dos clubes de Europa siguen de cerca la situación de Julián Álvarez: Arsenal y París Saint-Germain. Los entrenadores Mikel Arteta y Luis Enrique ya se comunicaron con el futbolista para hacerle saber que quieren contar con él, aunque por ahora no hubo movimientos oficiales sobre la mesa del Atlético de Madrid.
Con la Selección Argentina ya clasificada a los dieciseisavos de final del Mundial, la postura de Julián Álvarez es inequívoca: pidió que lo transfieran. Si la FIFA falla contra el Barcelona, la eventual sanción enfriaría la vía catalana y obligaría al goleador surgido en River a buscar otro destino para lo que definió como su sueño.
