El presente de Matías Galarza Fonda atraviesa un momento particular. El mediocampista paraguayo, que fue convocado para disputar el Mundial 2026 con su selección, todavía pertenece a River Plate, aunque su futuro en Núñez parece estar definido: no será tenido en cuenta por Eduardo Coudet.
Galarza había llegado a mediados del año pasado junto a Juan Portillo, en una operación que incluyó 8 millones de dólares y porcentajes de los pases de Alex Vigo y Federico Girotti. Fue un pedido expreso de Marcelo Gallardo, que buscaba un mediocampista zurdo con dinámica, similar a lo que en su momento aportó Ariel Rojas. Tras apenas tres entrenamientos, el paraguayo se metió en el equipo pero nunca logró rendir. Sus errores groseros y bajo nivel lo alejaron rápidamente de la consideración y la relación con los hinchas se quebró casi de inmediato.
Consciente de que necesitaba continuidad para asegurar su lugar en la Copa del Mundo, Galarza decidió salir a préstamo. Así recaló en Atlanta United, donde firmó por seis meses con una obligación de compra de 3 millones de dólares si cumplía determinados objetivos. Esa cláusula nunca se activó, por lo que el jugador debe regresar a River.
Lo curioso es que, mientras en River no logró consolidarse, en la Selección de Paraguay es considerado fundamental por Gustavo Alfaro, quien siempre lo elogió públicamente. Esa confianza del entrenador fue clave para que el mediocampista se mantuviera en la órbita mundialista pese a sus altibajos en clubes.
Ahora, con su citación confirmada para el Mundial, River enfrenta una situación particular: recuperar a un futbolista que no entra en los planes de Coudet pero que estará en la máxima competencia internacional. La decisión de la dirigencia es clara: Galarza no será parte del proyecto deportivo y quedará a la espera de nuevas ofertas para continuar su carrera lejos de Núñez.
