(BUENOS AIRES).- Giovani Lo Celso está a las puertas de saldar una cuenta pendiente que arrastra desde hace casi una década. En el Mundial 2026, el partido de la Selección Argentina ante Jordania le ofrece al mediocampista la chance concreta de debutar en una Copa del Mundo por primera vez en su carrera.
Lo Celso integró el plantel albiceleste en Rusia 2018 pero no sumó minutos dentro del campo de juego. Aquella primera experiencia mundialista quedó reducida a observar los partidos desde el banco de suplentes, sin posibilidades reales de mostrarse. El propio futbolista atravesó ese Mundial 2026 anterior como una figura sin rodaje, a la espera de una oportunidad que nunca llegó.
Cuatro años más tarde el sueño volvió a quebrarse. En Qatar 2022 su presencia parecía asegurada como una de las piezas fijas del ciclo de Lionel Scaloni, pero una lesión lo dejó fuera de la competencia en el momento más doloroso posible, justo cuando todo indicaba que iba a ser su Mundial. Esa frustración se sumó a la de 2018 y consolidó una deuda personal que el jugador arrastra desde entonces.
La puerta que abre la rotación en el Mundial 2026
Con la Selección ya clasificada y la necesidad de administrar cargas físicas, Scaloni prepara una fuerte rotación para el próximo compromiso. La decisión abre espacio a futbolistas que todavía no tuvieron mucho rodaje en el torneo, y Lo Celso aparece como uno de los nombres más firmes para ingresar al equipo, ya sea desde el arranque o en el transcurso del partido.
El valor del encuentro para el rosarino trasciende lo deportivo. No se trata solo de sumar minutos en una fase de grupos ya encaminada, sino de cumplir un objetivo que se le negó en dos ciclos consecutivos por razones completamente distintas. Campeón de América y pieza habitual en el esquema de la Selección en distintos momentos, a Lo Celso siempre le faltó escribir su capítulo mundialista dentro de la cancha.
El cuerpo técnico valora su perfil: buen manejo de pelota, capacidad para asociarse en el mediocampo y lectura de juego en espacios reducidos. Son características que encajan con el tipo de partido que la Argentina suele dominar, sobre todo ante rivales que se repliegan, como se espera de Jordania. La posibilidad de rotar sin perder competitividad le da a este Mundial 2026 un marco ideal para que historias individuales como la del mediocampista tengan lugar.
Si finalmente suma minutos, Giovani Lo Celso dejará atrás una de las grandes deudas de su trayectoria internacional. El choque ante Jordania puede convertirse en el escenario donde el mediocampista escriba su primera página en la historia de la Copa del Mundo, cerrando un proceso largo atravesado por expectativas, lesiones y reconstrucciones futbolísticas. Después de dos ciclos mundialistas sin minutos, la tercera oportunidad está al alcance de la mano.
