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POLÍTICA

Los fideicomisos oscuros de Raúl Jalil: la ingeniería opaca que dinamita la promesa en minería

 

La provincia se debate entre la promesa de un progreso transformador y la certeza de que la riqueza extraída del suelo se diluye en ingenierías contables que nadie controla.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).- La denuncia del diputado nacional Adrián Brizuela sobre el manejo de los recursos de la minería en Catamarca apunta directo al corazón financiero que administra el gobernador Raúl Jalil, a quien acusó de gestionar fondos millonarios mediante fideicomisos de funcionamiento absolutamente oscuro y sin ningún tipo de rendición de cuentas.

Mientras el discurso oficial pregona que el litio y el cobre representan la llave maestra para sacar a Catamarca del subdesarrollo y la dependencia del empleo estatal, la existencia de estas estructuras financieras opacas revela una realidad mucho más incómoda. La provincia se debate entre la promesa de un progreso transformador y la certeza de que la riqueza extraída del suelo se diluye en ingenierías contables que nadie controla, perpetuando un modelo extractivo que no logra traducirse en mejoras concretas para las comunidades del interior.

Durante una entrevista en el programa El Ágora que se emite por TVEO, el legislador de La Libertad Avanza calificó con un contundente aplazo la gestión minera provincial, al denunciar que no existe transparencia alguna en el destino de los fondos generados por la actividad.

Brizuela fue especialmente incisivo al señalar que los fideicomisos mineros se convirtieron en cajas negras cuyo manejo resulta deliberadamente oscuro, una afirmación que desnuda un sistema diseñado para eludir los mecanismos de control público y la supervisión legislativa. Para el diputado, esta opacidad no constituye una falla administrativa menor, sino el síntoma más evidente de una gestión que utiliza los recursos del subsuelo sin rendir explicaciones a la ciudadanía.

El diputado Brizuela destapó la falta de transparencia en Catamarca

El legislador nacional fundamentó su postura al advertir que esa falta de transparencia alimenta directamente el espíritu antiminero que se observa en numerosos pueblos del interior catamarqueño. Las comunidades ven pasar los grandes proyectos extractivos, observan el movimiento de maquinaria pesada y la instalación de empresas multinacionales, pero nunca perciben mejoras concretas como obras de infraestructura, tendidos de gas natural o construcción de rutas y puentes que transformen su calidad de vida.

Esa desconexión entre el discurso oficial sobre el desarrollo y la realidad cotidiana de las localidades genera un resentimiento legítimo que el gobierno de Jalil no logra desactivar por la sencilla razón de que los fideicomisos oscuros impiden saber dónde termina realmente el dinero de la minería.

A pesar de las críticas frontales a la administración provincial, Brizuela ratificó su convicción de que la actividad minera constituye, junto con el turismo, la única vía genuina de desarrollo para Catamarca en las próximas décadas. El diputado considera que el crecimiento proyectado del sector, vinculado principalmente al litio, puede convertirse en un motor sostenido para generar empleo privado y quebrar la dependencia enfermiza de un Estado que actualmente es el único gran empleador.

Sin embargo, advirtió que ese potencial transformador quedará completamente neutralizado si los recursos no se administran con transparencia absoluta y si la sociedad no logra percibir que la explotación minera deja beneficios tangibles en los territorios donde opera.

Catamarca

Demorará mucho reconstruir la confianza social quebrada por la falta de transparencia

Para reconstruir la confianza social quebrada por años de fideicomisos sin control, el legislador consideró imprescindible que la provincia capitalice la experiencia acumulada durante décadas y replantee por completo el modelo de aprovechamiento de sus recursos naturales. No se trata de frenar la minería ni de oponerse al desarrollo, aclaró, sino de exigir que toda la operatoria se enmarque en criterios estrictos de sustentabilidad ambiental y obtenga una licencia social genuina que solo puede construirse con transparencia.

Las comunidades involucradas deben participar activamente y conocer con exactitud cómo se administra cada peso proveniente de la extracción de litio, cobre y otros minerales que abundan en el cordón cordillerano.

El núcleo del problema que Brizuela colocó sobre la mesa excede largamente la discusión técnica sobre políticas mineras para convertirse en una cuestión de legitimidad institucional que atraviesa toda la gestión de Jalil. Mientras los fideicomisos continúen operando como mecanismos financieros inaccesibles al escrutinio público, cualquier intento de promover el desarrollo sectorial chocará contra una desconfianza social perfectamente justificada por la experiencia histórica.

Resulta paradójico que el oficialismo provincial insista en convocar a la sociedad a respaldar la minería cuando se niega sistemáticamente a transparentar la administración de los fondos que esa misma actividad genera.

Raúl Jalil

Jalil amenaza con malograr la única herramienta concreta que tiene Catamarca

La Argentina posee condiciones geológicas, técnicas y comerciales para alcanzar un desarrollo minero similar al de países vecinos que lograron transformar su matriz productiva mediante la explotación responsable de sus recursos naturales. Sin embargo, el caso catamarqueño demuestra que sin transparencia real y sin una rendición de cuentas permanente que desactive el funcionamiento de esos fideicomisos oscuros que Brizuela denunció, la minería no será percibida como una oportunidad de progreso colectivo.

La opacidad financiera del gobierno de Raúl Jalil amenaza con malograr la única herramienta concreta que Catamarca tiene para construir un futuro de empleo genuino, infraestructura visible y desarrollo social sostenido.