(BUENOS AIRES).- “El torneo ya es el más exitoso de la historia”, aseguró Gianni Infantino. El presidente de la FIFA defendió con firmeza las pausas de hidratación del Mundial 2026, una medida que generó críticas entre técnicos, jugadores e hinchas, y respaldó su gestión con un dato contundente: los estadios registran una ocupación promedio del 99,6 %.
El dirigente explicó que las interrupciones de tres minutos por tiempo se aplican en todos los partidos sin distinción y apuntan a cuidar la salud de los futbolistas en condiciones climáticas exigentes. “Estas pausas permiten a los jugadores recuperarse y volver a competir en mejores condiciones físicas”, dijo Infantino, sin contestar el reclamo de fondo que cuestiona la lógica comercial detrás del formato.
La polémica atravesó la fase de grupos del Mundial 2026. Virgil van Dijk, capitán de Países Bajos, calificó las pausas como “un poco curiosas” después de un empate frente a Japón. Marcelo Bielsa también fijó posición: “Antes de esta decisión el fútbol tenía una característica”, lanzó el entrenador, en alusión a la continuidad de juego que la pausa forzada quiebra. Aficionados y periodistas reprobaron las interrupciones, y muchos hinchas se indignaron por una ventana que además abre espacio para la tanda publicitaria, un esquema que más de un crítico vincula con la lógica del deporte estadounidense.
En ese contexto de ruido, Infantino blindó su relato con los números de asistencia y remarcó que el Mundial 2026 tiene una ocupación promedio del 99,6 % en las canchas. La FIFA, de todos modos, no sometió esos registros a una verificación independiente, lo que deja la cifra como una afirmación unilateral del organismo.
Más allá de la controversia, el presidente de la FIFA buscó instalar la idea de un crecimiento global sin precedentes. Mencionó las clasificaciones inéditas de Cabo Verde y Curazao, dos selecciones que por primera vez juegan una Copa del Mundo, como un efecto directo del modelo de expansión y de la distribución de recursos que financia el torneo.
Sobre el refrigerio obligatorio, Infantino insistió en que la medida garantiza igualdad de condiciones para todos los equipos, sin importar la sede ni la temperatura, y rechazó que se trate de una concesión a las necesidades de la televisión. Para la FIFA, la prioridad es proteger a los protagonistas sin distorsionar la competencia.
El debate, sin embargo, no está saldado. Mientras la FIFA celebra la asistencia récord y despliega sus indicadores de éxito, las pausas de hidratación del Mundial 2026 mantienen divididas las opiniones entre quienes las consideran un cuidado razonable y quienes denuncian una intromisión comercial que desnaturaliza el ritmo del fútbol.
