(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina afronta las horas previas a su duelo con Austria por el Mundial 2026 con cuatro dudas clave en la formación titular, que Lionel Scaloni todavía no resolvió. El equipo llega con una base consolidada, pero el entrenador analiza variantes puntuales que pueden modificar la estructura para un partido que marcará un punto de inflexión en el torneo.
En el lateral derecho la disputa es mano a mano entre Gonzalo Montiel y Nahuel Molina. Montiel ofrece mayor solidez defensiva, mientras que Molina se destaca por su proyección ofensiva. Scaloni evalúa cuál de los dos se adapta mejor al planteo frente a un rival exigente como Austria, un duelo que no admite distracciones atrás.
En la zaga central también hubo movimientos durante los últimos entrenamientos. Algunas molestias físicas afectaron a piezas habituales de la defensa y el cuerpo técnico probó variantes para acompañar al defensor principal. La prioridad es mantener el equilibrio sin resignar la salida limpia desde el fondo, una de las señas de identidad del ciclo.
El mediocampo y la delantera, bajo análisis
En la mitad de la cancha la duda es táctica. El entrenador analiza si optar por un mediocampo más combativo o inclinarse por uno con mayor juego. La decisión impacta de lleno en la estructura del equipo y en la manera de presionar al adversario, un detalle que será clave para controlar los tiempos del encuentro.
La delantera también presenta una incógnita. La competencia entre los atacantes es intensa y el nivel parejo de todos los candidatos obliga a una definición ajustada. La elección no solo condiciona la generación de situaciones de gol, sino también la presión alta y el funcionamiento colectivo que pide el técnico.
Scaloni mantiene el hermetismo y una estrategia que ya es costumbre: esperar hasta último momento para confirmar la alineación. La intención es sostener la incertidumbre en el rival y terminar de evaluar detalles finos en el último entrenamiento previo al partido. El cuerpo técnico intensificó las pruebas tácticas en las prácticas recientes, con especial foco en las posiciones donde hay competencia directa y niveles muy parejos.
A pesar de los interrogantes, en el cuerpo técnico reina la tranquilidad. Argentina demostró una identidad clara a lo largo del ciclo y los jugadores responden en los momentos importantes. La base del equipo está consolidada y eso permite que las variantes no alteren el funcionamiento general, una fortaleza que el equipo buscará ratificar en el Mundial 2026.
Con la mira puesta en seguir avanzando en el Mundial 2026, la Selección se prepara para un cruce que puede ser determinante. Las decisiones que tome Scaloni en las próximas horas inclinarán la balanza para un equipo que sostiene el sueño de un nuevo título en la máxima cita del fútbol.
