(BUENOS AIRES).Claudia Fontán asistió al ciclo de Mirtha Legrand, donde por primera vez contó el origen real de su apodo, «La Gunda«. La artista sorprendió a más de uno de los presentes en la «mesaza» de Canal Trece con su relato.
«Yo durante muchos años inventé cosas sobre por qué me llamaba así. Pero la realidad es que, con el paso del tiempo, uno va aceptando el pasado», admitió la actriz en La noche de Mirtha y explicó que durante largo tiempo prefirió inventar anécdotas antes que sincerarse sobre el apodo.
Todo surgió por una pregunta de la propia Mirtha Legrand, quien no se contuvo y quiso saber el origen del sobrenombre con el que muchos conocen a la actriz. Fontán contó que el apodo nació durante un paseo con su exnovio, el humorista Horacio Fontova, fallecido en 2020. «Íbamos caminando por Villa Gesell y había un cartel de fotos de dos segundos. Luego pasamos por una crepería y me dijo por primera vez: ‘Segunda, comete uno’. Y de ahí quedó la palabra. Esa es la historia real», detalló.
Guido Kaczka, también invitado a la mesa, reaccionó con sorpresa. El conductor comparte un ciclo radial matutino con Fontán desde hace más de una década y aseguró que nunca antes había escuchado esa versión. «Nosotros hacemos toda la mañana radio desde hace 14 años, pero vos sabés que esta historia que está contando nunca la contó. Esos años me estuvo mintiendo», dijo entre risas.
La revelación ocurrió en la emisión del 20 de junio de 2026 y reavivó el recuerdo de Fontova, una figura central del humor argentino que mantuvo una relación con Fontán en los años ochenta. El músico y actor, conocido por su trabajo en programas como Peor es nada y La barra de la tele, le legó un apodo que la actriz llevó durante décadas sin contar su verdadera procedencia.
La anécdota en Villa Gesell, según reconstruyó Fontán, fue casi azarosa: un cartel callejero de revelado rápido de fotos y una invitación a comer un crepe alcanzaron para que Fontova improvisara la palabra que desde entonces la identificaría. Durante años, la actriz alimentó otras versiones entre sus compañeros y el público.
La mesa de Mirtha Legrand tuvo así uno de esos momentos íntimos que el ciclo suele propiciar cuando la conductora insiste en desentrañar historias personales de sus invitados.
