El bloque oficialista en el Senado, conducido por Patricia Bullrich, busca modificar el acta de Labor Parlamentaria firmada el pasado miércoles. Con esta iniciativa, La Libertad Avanza busca «blindar» al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y así evitar que el funcionario enfrente un interrogatorio incómodo sobre su crecimiento patrimonial en la próxima sesión.
El acuerdo original contemplaba que el pedido de interpelación pudiera aprobarse con mayoría absoluta, es decir, 37 votos. Pero tras las críticas que llegaron desde la Casa Rosada y desde el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, Bullrich tuvo que dar marcha atrás. Ahora la jefa del bloque libertario sostiene una tesis distinta: como el proyecto no cuenta con dictamen de comisión, necesita el respaldo de dos tercios de los presentes para poder tratarse sobre tablas.
El giro estratégico y la presión del Gobierno
La jugada pasa por convocar una nueva reunión de Labor Parlamentaria entre martes y miércoles para «corregir» lo que ya se había firmado. En el encuentro anterior —presidido por la vicepresidenta Victoria Villarruel— se había definido el carácter «operativo» del artículo 101 de la Constitución, habilitando el camino de la mayoría absoluta. Una interpretación que la propia Bullrich había aceptado y que hoy intenta cambiar.

Con este nuevo criterio, el oficialismo trata de ganar tiempo. Si consigue imponer la exigencia de los dos tercios, la oposición —que reúne entre 40 y 43 votos— se quedará corta para habilitar el debate en el recinto.
«Una payasada»: la respuesta del peronismo
Desde Unión por la Patria, el bloque que conduce José Mayans anticipó que no participará de la nueva reunión convocada por Bullrich. «No nos vamos a prestar a una payasada», lanzaron desde la bancada, donde insisten en que el pedido de interpelación con moción de censura no exige requisitos adicionales.
Mayans recordó, además, que Adorni no se presentó ante el Senado ni en mayo ni en junio, en incumplimiento del mandato constitucional que obliga al jefe de Gabinete a brindar informes mensuales alternando entre ambas cámaras. Para la oposición, el intento de modificar las reglas confirma la resistencia del Gobierno a dar explicaciones sobre la declaración jurada del ministro coordinador.
Aliados y plazos: la cuenta que necesita Bullrich
El rechazo del peronismo no parece alcanzar para frenar la maniobra. Según voceros parlamentarios, los bloques «dialoguistas» —PRO, UCR y Provincias Unidas— se acercan a la postura de Bullrich y respaldarían la exigencia de los dos tercios.
Si el oficialismo logra su objetivo, el interrogatorio de fondo a Adorni quedará en suspenso. El funcionario asistirá el 2 de julio solo para presentar su informe de gestión, instancia en la que conserva la potestad de elegir qué preguntas responde y cuáles no. Entre los feriados de julio y los tiempos que demandan las comisiones, una interpelación real difícilmente se concrete antes de la segunda quincena del mes próximo.
