(BUENOS AIRES).- Con solo un puñado de ingredientes y sin necesidad de harina ni azúcar refinada, esta receta de budín de naranja se convirtió en una de las alternativas más buscadas para la merienda. La combinación de almendras y banana madura logra una textura húmeda y un sabor intenso que nada tiene que envidiarle a la versión tradicional.
Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) indican que disminuir el consumo de carbohidratos simples y harinas refinadas ayuda a controlar el peso corporal y a prevenir fluctuaciones bruscas de energía en el organismo. Esta receta se ajusta a ese perfil, ya que utiliza harina de almendras, rica en ácidos grasos esenciales, fibra y proteínas vegetales, según avala el Ministerio de Salud.
Para prepararla necesitás dos naranjas medianas de las que vas a usar tanto el jugo como la ralladura, 100 gramos de harina de almendras, tres huevos grandes, media taza de puré de banana madura, dos cucharadas de aceite neutro, una cucharadita de polvo de hornear, una cucharadita de esencia de vainilla y edulcorante apto para cocción a gusto.
La técnica arranca batiendo los tres huevos con dos o tres cucharadas de edulcorante apto para horno (como stevia o eritritol) y la esencia de vainilla hasta que la mezcla quede bien espumosa. En ese punto se agregan el aceite, el jugo y la ralladura de las naranjas, y el puré de banana. La banana madura actúa como aglutinante natural y aporta dulzor, reduciendo la necesidad de endulzantes adicionales, tal como señalan especialistas del INTA.
Una vez integrados los líquidos, se incorporan de forma envolvente los 100 gramos de harina de almendras junto con el polvo de hornear. Es clave no batir de más en esta etapa para mantener la aireación que le va a dar esponjosidad a esta receta.
La mezcla se vuelca en una budinera previamente engrasada y se hornea a 180 grados durante unos 30 minutos. El punto exacto lo sabés cuando al clavar un palillo en el centro este sale limpio o apenas húmedo. El SENASA recomienda lavar meticulosamente la superficie externa de los cítricos bajo un chorro de agua potable antes de rallar la piel, para mitigar cualquier riesgo asociado a contaminantes ambientales o biológicos del cultivo. Una vez frío, el budín se desmolda y rinde ocho porciones de aproximadamente 110 calorías cada una; lo podés guardar en la heladera hasta cuatro días en un recipiente hermético, manteniendo su textura tierna.
Ideal para arrancar la mañana o acompañar la merienda sin culpa, esta receta es de esas que se vuelven fijas cuando buscás darte un gusto cuidando la alimentación. Fácil, rápido y con ingredientes que seguramente ya tenés en casa, es un budín que vuela apenas lo sacás del horno.
