(BUENOS AIRES).- Las crumbl cookies son esas galletas norteamericanas que se volvieron furor por su tamaño XXL y su combinación de texturas. La buena noticia es que podés recrearlas en tu cocina con una receta súper simple y solo nueve ingredientes.
Son perfectas para una merienda especial, para cuando tenés un antojo de algo bien contundente o incluso para armar una linda caja de regalo. Esta preparación imita a las de la famosa pastelería Crumbl Cookies y se adaptó para hacer en casa sin equipos raros: en un ratito armás la masa, la dejás enfriar y al horno.
INGREDIENTES DE LA RECETA
250 g de harina común
1/2 cdita de bicarbonato de sodio
1/2 cdita de polvo de hornear
Una pizca de sal
150 g de manteca sin sal, fría y en cubos
120 g de azúcar blanca
80 g de azúcar rubia
1 huevo
1 cdita de extracto de vainilla
Opcional: 200 g de chips de chocolate, nueces, frutos secos troceados o frosting
En un bol tamizá la harina, el bicarbonato, el polvo de hornear y la sal. Reservá. En otro bol grande poné la manteca fría en cubos, el azúcar blanca y el azúcar rubia, y batí con batidora de varillas o a mano con espátula hasta que la mezcla se vea arenosa. No hace falta que quede una crema perfecta.
Agregá el huevo y la vainilla a la mezcla de manteca y azúcar. Batí apenas hasta que se integre el huevo; el secreto es no sobrebatir. Volcá los secos tamizados y uní con espátula hasta que no quede harina suelta. Si elegiste chips de chocolate, nueces o frutos secos, incorporalos ahora con movimientos envolventes.
Tapá el bol con film y llevá la masa a la heladera por al menos 30 minutos. Este paso es fundamental para que las galletas no se desparramen en el horno y desarrollen esa textura crocante de los bordes.
Precalentá el horno a 180 °C. Formá bolas grandes de masa, de unos 80 a 100 g cada una, sin amasarlas demasiado. Colocalas en una placa con papel de horno, bien separadas, y horneá durante 12 a 15 minutos. Los bordes tienen que estar apenas dorados, mientras que el centro va a verse pálido. Apenas salgan del horno, dejá que reposen 10 minutos en la misma placa antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.
El resultado es una galleta gigante con los bordes crocantes y el centro tierno que se desarma. La receta es tan rendidora como adictiva: una prueba y vuelan. Las tenés que probar sí o sí.

