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ESPECTÁCULO

Riquísima y fresca: la receta para hacer una torta de ricota y limón

 

Esta torta de ricota y limón queda cremosa y esponjosa, ideal para el mate o el café. Con pocos ingredientes y pasos simples, es una receta infalible.

 
Receta
Receta

(BUENOS AIRES).- Cuando buscás una torta casera que no te complique la tarde, la receta de torta de ricota y limón se convierte en tu salvadora. Sale cremosa por dentro, con la superficie bien dorada y un aroma que te hace viajar con solo abrir el horno. Lo mejor: todos los ingredientes son de los que tenés a mano y el resultado es ideal para acompañar el mate o el café con leche. Con muy pocos pasos tenés una torta de esas que duran poco en la mesa, porque vuela.

Esta torta es la compañera perfecta para la merienda. La ricota le da una humedad increíble y el limón corta justo para que no empalague; un clásico de la pastelería casera que nunca falla. El aroma cítrico te inunda la cocina mientras se hornea y el primer bocado es todo equilibrio. Además, no necesitás ser pastelero para que te quede alta y esponjosa: el secreto está en respetar el orden de los pasos y usar un buen molde.

Receta paso a paso: ingredientes y preparación

Antes de arrancar, sacá la manteca de la heladera un rato para que esté bien blanda; es clave para que la crema se forme sin grumos. Tomá nota de todo lo que vas a necesitar y después seguí los pasos sin apuro.

  • 120 g de manteca a temperatura ambiente

  • 120 g de azúcar impalpable

  • Ralladura de 2 limones

  • 60 ml de jugo de limón

  • 250 g de ricota

  • 3 huevos

  • 1 cdita. de esencia de vainilla

  • 200 g de harina 0000

  • 6 g de polvo de hornear

  • 1/2 cdita. de bicarbonato de sodio

  • 1 pizca de sal

Cremá la manteca con el azúcar impalpable hasta que la mezcla quede pálida y aireada. Este paso hacelo con paciencia, porque es lo que va a darle estructura a la miga y evitar que la torta quede apelmazada. Incorporá la ralladura de limón y la esencia de vainilla, y seguí batiendo un minuto más para que los aromas se integren.

Sumá los huevos de a uno, batiendo un minuto después de cada adición para que la masa tome aire. Después, volcá el jugo de limón y la ricota. Batí con batidor de alambre hasta integrar todo, pero sin pasarte: el batido debe quedar liso y sedoso, sin grumos grandes de queso.

En un bowl aparte, mezclá la harina 0000 con el polvo de hornear, el bicarbonato y la pizca de sal. Pasá los secos por un tamiz para airearlos y que la mezcla quede más liviana. Incorporalos a la preparación húmeda en tres tandas, con movimientos envolventes y espátula de goma. Apenas dejes de ver harina blanca, cortá el batido; si mezclás de más, la torta pierde esponjosidad y puede quedar gomosa.

Volcá la preparación en un molde redondo de 22 o 24 cm enmantecado y enharinado. Horneá en horno precalentado a 180°C durante 35 a 40 minutos, o hasta que al pinchar con un palito salga seco. Una vez lista, dejá enfriar la torta sobre una rejilla para que el vapor no humedezca la base. Así la textura queda cremosa y pareja. Una receta simple que se vuelve adictiva.