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Cómo Riquelme estratégicamente planea evitar que Aranda se vaya a Boca a Europa

 

Boca Juniors sigue de cerca el futuro de Aranda, una de sus promesas, mientras el FC Porto presiona para llevárselo. Juan Román Riquelme encabeza la estrategia de retención del juvenil.

 
Riquelme
Riquelme

(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme sigue de cerca cada movimiento en torno a Aranda, una de las promesas de las inferiores de Boca Juniors, mientras el FC Porto aparece como una amenaza concreta para retenerlo. "El Porto aparece como posible destino y en Boca ya saben que retenerlo no será sencillo", refleja la preocupación puertas adentro del club de la Ribera.

Dentro de Boca hay una política clara de potenciar a los futbolistas surgidos de las inferiores. Aranda integra una lista de juveniles que el cuerpo técnico quiere observar de cerca durante la pretemporada, con la idea de que los talentos formados en el club tengan mayor protagonismo progresivo en el plantel profesional.

El equipo luso es reconocido por su capacidad para captar talentos sudamericanos y proyectarlos en Europa, lo que convierte su aparición en un factor difícil de igualar para el fútbol argentino. El club portugués ya habría mostrado interés en el futbolista y la presión sobre el jugador y su entorno crece rápido.

Para Boca, la situación encendió las alarmas. La dirigencia analiza alternativas para blindar a sus juveniles más importantes o, en su defecto, asegurar condiciones económicas favorables en caso de una salida. El mercado europeo cada vez más agresivo obliga a tomar decisiones antes de que la ventana se cierre.

Riquelme, como presidente, encabeza la estrategia de retención. Busca equilibrar el proyecto deportivo con la realidad económica del club y sostener la base de juveniles como pilar del equipo, aunque entiende que el mercado europeo puede ser determinante en el futuro inmediato de muchas promesas. "El rol de Juan Román Riquelme será clave en la definición del futuro del jugador", señalan desde el entorno de la dirigencia.

El seguimiento de Aranda refleja la apuesta a largo plazo de Boca por sus divisiones formativas. El juvenil forma parte de una lista de jugadores que el cuerpo técnico considera parte del proyecto deportivo a futuro, con especial atención de la comisión directiva que encabeza el propio Riquelme.

La tentación de Europa vuelve a aparecer como un obstáculo difícil de superar para los proyectos de formación local. En este tipo de situaciones, cuando un club del Viejo Continente se interesa en una promesa sudamericana, los tiempos se aceleran y el margen de maniobra se achica considerablemente.

En Boca saben que estas definiciones no pueden extenderse demasiado en el tiempo. La dirigencia deberá moverse rápido para proteger a una de sus joyas o negociar una transferencia que resulte favorable para el club en el próximo mercado de pases, antes de que el FC Porto termine llevándose a otra promesa del fútbol argentino.