(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme encabeza tres negociaciones simultáneas en Boca Juniors, con un refuerzo ofensivo, un mediocampista y un defensor en la mira. Las gestiones se encuentran en etapas preliminares y, por ahora, no hay acuerdos cerrados, aunque el club avanza con la premisa de jerarquizar el plantel sin perder el equilibrio financiero.
La dirigencia mantiene conversaciones activas con distintos representantes e instituciones, pero la postura es no apresurarse. Cada operación transita un ritmo distinto, condicionada por las condiciones económicas y la posición de los clubes vendedores. El Consejo de Fútbol encabezado por Riquelme busca sumar piezas que puedan adaptarse rápido al sistema de Rodolfo Arruabarrena, cuyo cuerpo técnico colabora en la evaluación de los nombres, ponderando tanto el rendimiento deportivo como la viabilidad del pase.
Los tres puestos responden a una decisión estratégica. La incorporación ofensiva apunta a potenciar el ataque, mientras que la opción en el mediocampo y la alternativa defensiva buscan equilibrar una estructura que además sufrirá bajas importantes. La competencia con equipos del exterior también juega un rol en el ritmo de las gestiones, que por ahora no pasaron de conversaciones preliminares.
En paralelo, surgió el interés por un cuarto futbolista que comenzó a ganar consideración interna. Se trata de un jugador que encaja en el perfil que pretende Arruabarrena: dinámica, intensidad y capacidad de adaptación a varios sistemas tácticos. El área de fútbol ya le hace un seguimiento constante, aunque todavía no hubo avances formales. El nombre se suma a una lista que sigue creciendo a medida que se acerca el tramo decisivo del mercado.
El mapa de trabajo de Riquelme
La intención de Riquelme es sumar alternativas sin extender gestiones innecesarias, una premisa que la actual conducción sostiene como marca de trabajo. Mientras se definen salidas importantes dentro del plantel, cada posible alta se analiza como una decisión estratégica para afrontar el segundo semestre. El objetivo explícito, según quedó planteado en la planificación deportiva, es jerarquizar el plantel sin perder equilibrio financiero.
El contexto de reestructuración también obliga a ser selectivos. Riquelme busca que los refuerzos lleguen sin desfinanciar al club y que estén a la altura de la exigencia que implica vestir la camiseta de Boca Juniors. La competencia local e internacional no da margen para apuestas a largo plazo, y por eso en cada operación se evalúa tanto el rendimiento deportivo como la viabilidad del pase.
Con el mercado abierto y varias cartas por jugar, las próximas semanas serán decisivas para definir qué negociaciones prosperan y cuáles quedan en el camino. La dirigencia se mueve con un doble objetivo: sostener la competitividad del equipo y consolidar un plantel capaz de responder en la segunda mitad del año.
