(BUENOS AIRES).- River definió la salida de Alex Woiski: el delantero dejará el club sin haber debutado en Primera División, por decisión del cuerpo técnico que encabeza Eduardo Coudet. El juvenil, que había llegado como una apuesta a futuro, no será tenido en cuenta para la pretemporada y deberá buscarse un nuevo destino.
Woiski llegó a Núñez con expectativas de crecimiento dentro del proyecto deportivo, pero nunca logró consolidarse ni siquiera como opción firme para el primer equipo. Su paso por la Reserva fue su único espacio de competencia real. La falta de rodaje profesional aceleró un desenlace que el propio jugador no esperaba al arribar a River Plate.
En esa categoría disputó alrededor de 18 partidos, con participación irregular y pocos destellos. El delantero, que había sido observado como una inversión a mediano plazo, convirtió algunos goles y aportó asistencias en ese lapso. Sin embargo, sus estadísticas no fueron suficientes para convencer al entrenador de darle una oportunidad en la máxima categoría.
El cuerpo técnico evaluó su evolución durante el último tiempo y la falta de consistencia inclinó la balanza hacia su salida. Aunque mostró algunos momentos interesantes, no sostuvo un rendimiento que lo acercara al plantel profesional. La competencia interna y la irrupción de otros juveniles también jugaron en contra de su continuidad.
La determinación de Eduardo Coudet se enmarca en un proceso más amplio de depuración del plantel. El técnico busca reducir la cantidad de jugadores y enfocarse en aquellos que considera listos para competir en el alto nivel. En ese contexto, varios futbolistas jóvenes y profesionales quedaron marginados de la pretemporada o en situación de salida, según confirmaron fuentes del Millonario.
El ciclo del delantero en River termina sin el desenlace esperado. Aquellos pocos destellos en Reserva no alcanzaron para convertir la apuesta inicial en una oportunidad concreta en primera división. El caso refleja, además, los riesgos de las apuestas a largo plazo en un club donde la exigencia no da tregua: la adaptación, la competencia interna y la urgencia por resultados terminaron acelerando su partida.
Con la salida prácticamente definida, Woiski deberá buscar un nuevo club donde pueda tener continuidad y minutos en la máxima categoría, algo que en River Plate no consiguió. El delantero queda con el pase en su poder y el mercado de pases abierto como única ventana para reinventarse lejos de Núñez.
