(BUENOS AIRES).- “Colaborar”, definió Wanda Nara al explicar el contacto que mantuvo con Stefano Di Carlo, presidente de River, para acercar a Mauro Icardi al club. La dirigencia le dio la espalda de inmediato y la respuesta fue negativa desde el primer momento.
Nara aseguró que el diálogo con la conducción de River existió en el marco de otras conversaciones laborales y que ahí aprovechó para plantar la posibilidad de que el delantero vista la camiseta del Millonario. Su intención, según su propio relato, fue “colaborar” para facilitar un acercamiento que nunca tuvo andamiento.
La postura del club fue clara. River descartó la operación de entrada y le transmitió que no existe interés en avanzar por Icardi. La respuesta negativa no dejó lugar a interpretaciones ni a una segunda instancia de negociación.
El mercado de pases del club está enfocado en otro tipo de incorporaciones y en una reestructuración del plantel, con salidas y llegadas ya planificadas. En ese esquema, el nombre de Icardi no figura como prioridad ni como opción en evaluación formal.
La revelación de Nara volvió a instalar el nombre de Icardi en el mundo River, algo que ya había ocurrido en otras ventanas de transferencias sin avances reales. Cada mención reaviva el debate entre lo mediático y lo deportivo, aunque en los papeles nunca pasó de un intento informal sin continuidad.
Icardi sigue en el fútbol europeo y conserva jerarquía internacional, pero su perfil no encaja con las necesidades deportivas inmediatas del equipo que conduce el cuerpo técnico. A eso se suma un obstáculo determinante: el alto costo de una eventual operación vuelve inviable cualquier acercamiento concreto.
River atraviesa un momento de transición dirigencial y deportiva. Las decisiones de mercado se toman con una mirada más estructural: la idea es reducir el plantel y apostar a refuerzos puntuales en puestos específicos, sin grandes apuestas mediáticas. En ese contexto, la incorporación de Icardi no está en la hoja de ruta.
El episodio deja una imagen clara: el nombre de Mauro Icardi sigue generando impacto en el fútbol argentino, pero su llegada a River está lejos de convertirse en una posibilidad concreta. Por ahora, la historia termina antes de empezar.
