(BUENOS AIRES).- River rechazó la oferta que Athletico Paranaense acercó por Maximiliano Salas, un préstamo por un año con opción de compra que la dirigencia consideró insuficiente. La negativa se da en un contexto de tironeo contractual: el club le exige al delantero una reducción salarial del 50% para seguir en Núñez, algo que el representante del jugador ya rechazó de plano.
La oferta brasileña consistía en una cesión por doce meses con opción de compra, el formato más habitual del mercado sudamericano. En River, sin embargo, entendieron que los términos no estaban a la altura y decidieron rechazarla en su estado actual.
La postura del club es firme: no hay urgencia por desprenderse del atacante y cualquier negociación deberá ajustarse a las condiciones que el Millonario fija. Mientras tanto, desde Brasil no descartan volver a la carga con una propuesta mejorada, porque el cuerpo técnico de Paranaense ve en Salas una alternativa ofensiva interesante.
La exigencia salarial y la respuesta del representante
Detrás de la negativa al préstamo hay un conflicto contractual más amplio. La dirigencia de River le reclama a Salas una quita de la mitad de su salario como condición para permanecer en el plantel. El delantero llegó en julio de 2025 después de que el club ejecutara su cláusula de rescisión con Racing por 8 millones de dólares, pero perdió espacio en la consideración del entrenador Eduardo Coudet.
El representante del futbolista ya le comunicó a la directiva que no aceptará ninguna modificación económica y exigió que River respete las condiciones del contrato vigente. La postura del entorno de Salas es clara: el vínculo firmado no se toca.
Para la tesorería de River, aquellos 8 millones todavía no están amortizados y no hay margen para regalar al jugador. La oferta de Paranaense, un préstamo con opción, tampoco le garantizaba un retorno inmediato al club, lo que explica el rechazo inicial.
El recorrido de Salas y su presente en Núñez
Salas llegó a River en julio de 2025, cuando el club millonario ejecutó la cláusula de rescisión que lo ataba a Racing. La apuesta fue fuerte: 8 millones de dólares por un delantero que venía de rendir en Avellaneda y que prometía goles. Sin embargo, con el correr de los meses su protagonismo se fue diluyendo y Coudet dejó de tenerlo en cuenta entre sus preferencias ofensivas.
Esa pérdida de terreno en la consideración del técnico es uno de los motivos que llevó a la dirigencia a plantear la reducción salarial. La lógica de Núñez es lineal: si el futbolista no es prioridad para el entrenador, su contrato debería reflejar ese nuevo estatus. El representante, en cambio, interpreta que el acuerdo firmado debe cumplirse sin recortes y ya lo hizo saber en la mesa de negociación.
Athletico Paranaense aparece en ese escenario como una posible salida, aunque la fórmula del préstamo con opción de compra no convence a River. El club brasileño quiere llevarse al delantero por un año, evaluar su rendimiento y recién entonces definir si ejecuta la compra. En Núñez pretenden condiciones más favorables: una venta directa o, al menos, una obligación de compra que asegure el retorno económico.
Con el libro de pases todavía abierto, el futuro de Salas sigue sin definirse. Paranaense podría volver a la carga con una propuesta mejorada, pero en River insisten en que solo liberarán al delantero bajo condiciones que consideren convenientes. Mientras, el atacante entrena a la espera de una resolución.
