(BUENOS AIRES).- River sufrió un sacudón en la negociación por Ángel Correa. Tigres UANL le comunicó al club de Núñez que solo transferirá al delantero si deposita la totalidad de su cláusula de rescisión: 18 millones de euros. Sin espacio para ningún tipo de descuento, la operación se enfrió de golpe.
La postura de los felinos cambió de raíz el optimismo que existía en el Millonario hasta esta semana. En las oficinas del Monumental confiaban en acercar posiciones con una oferta menor, pero la directiva mexicana fue inflexible y no habilitó la posibilidad de negociar por debajo de ese número.
Los 18 millones de euros representan un esfuerzo económico enorme incluso para un club con la espalda financiera de River. La cúpula que encabeza Jorge Brito ahora está obligada a analizar si está en condiciones de hacer semejante inversión por un solo futbolista en el actual mercado de pases.
Del lado futbolístico, el ex delantero del Atlético de Madrid despierta un interés genuino. Es un atacante con experiencia internacional, jerarquía y versatilidad en los metros finales, justo el perfil que busca el cuerpo técnico. Su posible regreso generó una expectativa fuerte entre los hinchas, que lo imaginan como un refuerzo capaz de resolver partidos chivos.
Con el freno que puso México, la dirigencia mantiene abiertos otros caminos para no depender de una sola negociación. Rafael Santos Borré sigue firme en la lista de alternativas y aparece como una opción bastante más accesible desde lo económico. La idea es no atar todo el mercado de pases a una novela de desenlace tan incierto.
En las últimas horas, el culebrón sumó cruces de versiones que tensaron todavía más la cuerda. Mientras en el ámbito del fútbol argentino se daba por hecho un principio de acuerdo contractual entre Correa y River, el propio jugador y su representante le aseguraron a la directiva felina que es falso que hayan tenido una reunión con el entrenador millonario. A esa negativa se sumó la palabra de Carlos Valenzuela, vicepresidente de Tigres, quien calificó públicamente a las tratativas como simples rumores y ratificó que el campeón del mundo es considerado un pilar del proyecto a futuro.
La negativa de Tigres a negociar por debajo de la cláusula no solo condiciona la llegada de Correa, sino que redefine las prioridades de River en un mercado que ya tuvo otros movimientos de peso en el fútbol argentino. Con la salida de varios delanteros en el último semestre, la necesidad de incorporar un atacante de jerarquía sigue vigente, y la dirigencia sabe que el margen de error en la elección es mínimo.
La postura blindada de Tigres obliga a River a mover sus prioridades en este mercado. La ilusión por Correa sobrevive, pero condicionada de manera directa a los números, y en Núñez empiezan a asumir que, si quieren dar un golpe de esa talla, tendrán que afrontar una inversión que no pasará inadvertida para nadie. El reloj corre y el cierre del libro de pases no admite dilaciones.
