(BUENOS AIRES).- River mantiene una pulseada intensa con Tigres UANL por el pase de Ángel Correa, en una negociación que sigue trabada por diferencias económicas pero que, al mismo tiempo, continúa activa. A pesar de la falta de acuerdo en los números, las partes reconocen que la operación sigue viva y hay optimismo moderado de cara a una posible definición en los próximos días.
El obstáculo económico
El principal escollo es la valuación del pase del delantero. Tigres pretende una cifra superior a la que River está dispuesto a pagar en este momento. La distancia entre lo que pide el club mexicano y lo que ofrece el Millonario genera un estancamiento que, hasta ahora, ninguna de las partes logró destrabar.
Desde el entorno del club argentino sostienen que no quieren sobrepagar la operación, aunque reconocen el interés fuerte en el jugador. La dirigencia analiza cada inversión con cautela, en busca de un equilibrio entre la calidad deportiva y la estructura financiera del club.
Tigres, por su parte, no tiene urgencia en desprenderse del atacante y mantiene una postura firme en cuanto al valor del pase. La falta de apuro de los mexicanos —dueños de un plantel con aspiraciones en la Liga MX— explica por qué la negociación no avanzó con la velocidad que pretendían en Núñez.
Correa es uno de los nombres de jerarquía que el cuerpo técnico considera prioritario para reforzar el ataque en el próximo semestre. Su experiencia internacional, su capacidad de desequilibrio y su largo recorrido en el fútbol europeo lo convierten en un objetivo ideal para un River que apunta a elevar el nivel ofensivo de su plantel. El club viene apuntando a reforzarse con nombres de peso, y el ex Atlético de Madrid encaja en ese perfil que Marcelo Gallardo considera indispensable para la segunda mitad del año.
Aunque las diferencias económicas siguen presentes, el contacto entre los clubes no se cortó. Según indicaron fuentes que siguen de cerca las conversaciones, la operación está "más cerca de hacerse" que de caerse, aunque todavía necesita ajustes para llegar a buen puerto. La frase que circula en ambas dirigencias refleja un optimismo moderado, pero también la certeza de que ninguna de las partes quiere ceder de manera unilateral.
El mercado de pases todavía está en movimiento y el desenlace sigue abierto. Si alguna de las partes flexibiliza su postura en los próximos días, la negociación podría acelerarse y destrabar un pase que River considera clave para potenciar su ataque. Por ahora, la pulseada sigue en carrera y sin fecha límite definida.
