(BUENOS AIRES).- “Pongo a los que mejor están. No importa la idea que tenía en la cabeza previamente”, dijo Lionel Scaloni en la antesala de un nuevo compromiso de la Selección Argentina. La frase, directa y sin vueltas, encendió la competencia interna y dejó en claro el criterio con el que el entrenador definirá el once titular de cara al Mundial 2026.
El mensaje del técnico campeón del mundo barrió con cualquier zona de confort. Scaloni explicó que la evaluación es constante y que los lugares no están asegurados para nadie, sin importar el recorrido previo. La lógica es simple: el rendimiento del día a día es lo único que cuenta a la hora de armar el equipo.
En esa sintonía, el cuerpo técnico confirmó que Julián Álvarez sigue siendo evaluado jornada tras jornada, mientras que otros nombres ya asoman listos para sumar minutos. Leandro Paredes y Gonzalo Montiel aparecen en condiciones de competir y pelear un lugar, según detalló el entrenador en sus definiciones más recientes.
El caso de Nicolás Tagliafico fue mencionado con un cuidado especial. El lateral izquierdo transita un proceso de puesta a punto progresivo, con la premisa de evitar cualquier riesgo que comprometa su plenitud más adelante. La intención es asegurar su disponibilidad real para la recta final del camino hacia el Mundial 2026, no forzar una presencia temprana que pueda jugar en contra.
Scaloni sostuvo que la identidad del plantel se apoya justamente en esa exigencia sin privilegios. El principio de que juega quien mejor está, sin excepciones, fue uno de los motores de la Selección desde antes de consagrarse en Qatar y se profundiza ahora con la mira en la próxima Copa del Mundo. La rotación no debilita la idea: la alimenta con intensidad y compromiso genuino.
El enfoque basado en el mérito inmediato permitió que el equipo sostuviera su nivel incluso con cambios en la alineación titular. La premisa es mantener la competitividad sin atarse a nombres propios, algo que el entrenador calificó como innegociable dentro del grupo. Ese criterio será central en cada ventana de eliminatorias que acerque al Mundial 2026.
Con cada entrenamiento, la jerarquía puede modificarse. La Selección se prepara para su siguiente presentación oficial con la certeza de que nadie corre con ventaja de antemano: la titularidad se gana partido a partido y la decisión final responde solo al presente de cada futbolista.
