(BUENOS AIRES).- La receta que sigue es la torta invisible de manzana, un postre de origen francés que se prepara con mucha fruta y una masa tan liviana que apenas se distingue.
Con solo 5 manzanas y un molde de 20 centímetros lográs un postre húmedo, elegante y con la superficie bien crocante. La clave de esta receta es trabajar las frutas en láminas muy finas y no pasarse con la harina: el resultado es un pastel donde la manzana manda y la masa queda invisible.
El pastel invisible o gâteau invisible es un postre francés que lleva el apelativo “invisible” por una razón muy sencilla: lleva tanta fruta que prácticamente oculta la masa. Lleva apenas 50 gramos de azúcar y una preparación que no requiere batidora eléctrica. La receta original que circuló entre cocineros caseros salió de un blog francés llamado Eryn Folle cuisine, y de ahí saltó a miles de cocinas.
INGREDIENTES
5 manzanas
2 huevos
50 g de azúcar
1 cdita. de esencia de vainilla
20 g de manteca (o mantequilla) derretida
100 ml de leche entera
70 g de harina 0000
16 g de polvo de hornear
1 pizca de sal
Azúcar glas (cantidad necesaria para decorar)
Batí los huevos con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que la mezcla blanquee. Incorporá la manteca derretida y la leche entera, y batí un minuto más para integrar todo.
En otro bol tamizá la harina 0000 con el polvo de hornear y la pizca de sal. Agregá esos secos a la preparación líquida en dos o tres tandas, mezclando solo hasta que no queden grumos. Reservá la masa.
Pelá y descorazoná las 5 manzanas. Cortalas en láminas bien finas y regulares; si tenés mandolina, usala, porque cuanto más finitas queden, más crocante y parejo será el postre. Forrá un molde redondo desmontable de 20 cm de diámetro con papel manteca y rociá las paredes con rocío vegetal.
Colocá las láminas de manzana cubriendo el fondo del molde, apilando capas y apretando suavemente hasta terminar con toda la fruta. Verté la mezcla reservada sobre las manzanas, asegurándote de que penetre entre las capas.
Llevá al horno precalentado a 180°C, con calor arriba-abajo, durante 40 minutos. Apenas esté dorado y al pincharlo salga seco, desmoldá con cuidado y espolvoreá azúcar glas por encima. El contraste entre la fruta húmeda y la capa fina de azúcar es lo que convierte a este pastel en un vicio para la merienda.
La torta se disfruta tibia o fría, y no necesita más que un buen café. Una receta simple que se vuelve adictiva: las tenés que probar.
