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ESPECTÁCULO

«Yo estoy viva»: Carmen Barbieri destruyó a Barbie Vélez y se volvió viral

 

La conductora rompió el silencio y fue filosa sin perder la calma.

 
Carmen Barbieri

Carmen Barbieri habló. Y lo hizo con la precisión de quien lleva diez años eligiendo cuándo y cómo entrar en un tema que la involucra directamente. La conductora fue consultada por la prensa sobre el escándalo de la semana entre su hijo Fede Bal y Barbie Vélez, y respondió con una mezcla de frialdad, ironía y una frase que cortó el aire y se volvió el momento más comentado del día.

El tremendo descargo de Carmen Barbieri contra Barbie Vélez

Todo empezó cuando Barbie Vélez, en uno de sus descargos más emotivos de los últimos días, lamentó que Fede no tuviese personas que lo «amaran» a su alrededor. Una frase que pasó por alto, de manera evidente, tanto a su novia actual como a su propia madre. Carmen no tardó en responder: «Es verdad, se murió Santiago, su padre. Yo estoy viva». Tres palabras que dicen exactamente lo que necesitan decir y que no necesitan ninguna explicación adicional.

Antes de llegar a ese momento, Barbieri dejó en claro que el tema no le genera ninguna reacción emocional nueva. «No siento nada, no me sorprendo», expresó cuando le preguntaron sobre el llanto de Barbie y las declaraciones de Nazarena Vélez. Y agregó que en su casa, desde hace una década, el tema directamente no existe: «En mi casa, desde hace 10 años, no se habla del tema ni en privado porque está resuelto. La Justicia determinó lo que determinó».

La conductora también reconoció que en el momento del escándalo original, hace diez años, eligió no intervenir de manera pública. «Yo no tenía por qué meterme ni hablar. Fede era joven pero ya era un hombre», explicó, dejando en claro que su postura de entonces fue consciente y no producto del desconocimiento. También reveló un detalle que la sorprendió: que su hijo tenía una lista de las personas que hablaron de él en aquel momento. Algo que ella, según dijo, desconocía por completo.

El cierre fue tan contundente como el arranque. Sin enojo visible, sin dramatismo, pero con una firmeza que no dejó margen para la réplica: «No estoy para nada molesta ni dolida ni enojada, no me guardo nada, no pienso hablar porque no tengo nada que decir. Está cerrado». Una frase que, paradójicamente, dice más sobre cómo Carmen Barbieri procesa este tema que cualquier declaración apasionada que pudiera haber dado.