(BUENOS AIRES).- “De pronto Galarza no puede jugar en River. Ah, claro… pero puede jugar contra Alemania y contra Francia. Galarza puede jugar en cualquier equipo del mundo”. La frase, irónica y filosa, es de Gustavo Alfaro, técnico de la selección de Paraguay, que defendió a Matías Galarza Fonda tras la derrota ante Francia y cruzó fuerte a los críticos que, dentro de River, ponen en duda el nivel del volante.
Alfaro respaldó al mediocampista sin dejar lugar a las interpretaciones y usó sus actuaciones contra potencias mundiales como prueba de fuego. “Puede jugar en cualquier equipo del mundo”, repitió, en un mensaje que funcionó como un mimo para el futbolista y como una respuesta directa a quienes, desde el entorno riverplatense, lo consideran un jugador sin la chapa suficiente para la institución de Núñez.
Galarza se consolidó como una pieza importante en el mediocampo paraguayo. Aporta intensidad, despliegue y equilibrio en partidos de máxima exigencia, y frente a rivales como Francia y Alemania demostró personalidad para competir de igual a igual. Ese rendimiento internacional es el principal argumento que utiliza Alfaro para defenderlo.
Las declaraciones del entrenador reavivaron el debate que ya existía en River sobre si el volante está a la altura de un club grande. Mientras un sector de la hinchada y algunos analistas lo ven todavía en proceso de consolidación, otros sostienen que, con continuidad, podría transformarse en una pieza relevante. Alfaro fue contundente: para él, las dudas sobran.
La dirigencia de River no emitió declaraciones oficiales sobre el caso. En paralelo, un rumor falso difundido por Dany Maciel —un hincha de Cerro Porteño de cuarta categoría— aseguraba que Galarza estaba bajoneado por una supuesta rescisión con el club. La falsedad de esa versión dejó expuesto el clima de crítica y desinformación que rodea al futbolista en los últimos meses.
La defensa de Alfaro no fue apenas un espaldarazo público. Funcionó también como un desafío hacia los críticos y hacia la propia estructura de River: si un seleccionador lo juzga capaz de neutralizar a campeones del mundo, ¿por qué no podría jugar en el fútbol argentino? El entrenador puso la lupa sobre las dudas internas y tensó la cuerda desde Asunción.
En las redes, las opiniones sobre Galarza están divididas. Su despliegue físico y el compromiso táctico que muestra con la selección paraguaya son valorados como puntos altos, pero también se le exige mayor peso ofensivo y regularidad en los partidos importantes. Ese contraste entre entrega y producción explica por qué su figura genera análisis encontrados tanto en Paraguay como en la Argentina.
Por lo pronto, Galarza sigue sumando minutos con la camiseta de Paraguay y se prepara para los próximos compromisos internacionales. En River, la pelota no se movió: ni voceros ni dirigentes salieron a marcar cancha. La discusión quedó planteada y cada partido del volante le agrega argumentos a uno y otro bando.
