(BUENOS AIRES).- «Usa un formato de entrevistas, como si fuera un falso documental, y por eso intenté actuar de una manera que hiciera dudar al espectador de si estaba interpretando a un personaje o siendo yo mismo», explicó Ji Chang-wook sobre Amor en la ciudad, un K-drama de Netflix que se diferencia de las producciones coreanas tradicionales con capítulos de apenas 30 minutos y una narrativa que apuesta por la naturalidad antes que por la estilización edulcorada.
La serie sigue a Park Jae-won, un arquitecto que no logra olvidar a la mujer que conoció durante un verano junto al mar. De regreso en Seúl, intenta reencontrarla, mientras la historia revela que ella vive bajo otra identidad y carga con un pasado que condiciona su manera de vincularse. Esa premisa coloca al K-drama en un terreno poco habitual para el género: una historia de amor que se siente más cercana a la vida real que al universo idealizado de los romances coreanos clásicos.
Además del romance central, la trama explora los vínculos de otros cuatro personajes —Kim Min-seok, Han Ji-eun, Ryu Kyung-soo y So Ju-yeon—, que muestran distintas formas de amar en la vida adulta y amplían el retrato de las relaciones en la gran ciudad. El elenco coral le da al K-drama un abanico de miradas sobre el amor contemporáneo sin subrayados ni golpes bajos.
La química que traspasa la pantalla
Ji Chang-wook contó que el equipo buscó generar una conexión real desde el inicio del rodaje para encarar las escenas más intensas. «Pensé que sería muy bueno para nosotros crear un vínculo o sentirnos cómodos más rápido de lo habitual para filmar escenas tan difíciles, así que, mientras rodábamos en la isla de Jeju y en Yangyang al principio, nos sentimos más cómodos y más unidos de lo esperado», detalló.
Su compañera Kim Ji-won reforzó esa impresión con un elogio directo: «Cuando entró por primera vez en la sala, era exactamente como lo había imaginado. Me cuidó muy bien durante el rodaje, lo cual me ayudó».
El resultado de ese trabajo conjunto es una naturalidad poco frecuente en los K-dramas, potenciada por el formato de falso documental que rompe con la estética acartonada del género y acerca la historia a un tono más cotidiano. Los actores hablan directamente a cámara y comparten sus contradicciones amorosas como si se tratara de un reality de parejas, un recurso que le da fluidez a los ocho episodios de media hora y evita los estiramientos innecesarios de las series románticas tradicionales.
Amor en la ciudad ya está disponible en Netflix con todos sus capítulos, una opción pensada para quienes buscan un romance que priorice la química entre los protagonistas y una narración ágil por sobre los conflictos artificiales.
