(BUENOS AIRES).- «Wanda no habla con Mauro jamás. Son mentiras que quieren instalar, ella y Ana Rosenfeld son las que sostienen eso.» La frase de Elba Marcovecchio abrió un nuevo capítulo en la guerra mediática que rodea al escándalo familiar de Icardi y Nara.
Marcovecchio, abogada del futbolista, salió al cruce de las versiones sobre supuestas llamadas con la expareja de su cliente. En declaraciones televisivas, contó que Mauro Icardi le negó cualquier contacto. «Mauro me dice, mentira, me dice que menos aún habló por videollamada, que no habló nada con Wanda», reprodujo la letrada.
La respuesta de la defensa de Icardi surgió después de que Wanda Nara afirmara en público que hablaba con el padre de sus hijas por las madrugadas. Para Marcovecchio, esas versiones persiguen un solo fin. «Eso es para molestar a Eugenia», lanzó, en alusión a la China Suárez, actual pareja del jugador.
La abogada fue más lejos y apuntó directamente contra la representante legal de Nara, Ana Rosenfeld, como la responsable de sostener las mentiras. La acusación tensa todavía más el vínculo entre las profesionales, quienes ya habían cruzado reproches mediáticos durante la separación.
Marcovecchio sostuvo que son Wanda y Ana Rosenfeld las que instalan esas mentiras. La frase no solo desmontó la historia de Nara, sino que expuso la interna entre letradas: una tacha de mentirosa a la otra en medio de la disputa judicial por la tenencia y las condiciones del divorcio.
La guerra de versiones incluyó un detalle adicional que Marcovecchio calificó de manipulación. Según explicó, Wanda quiere instalar mentira tras mentira y aseguró que Mauro no la llama ni ve sus historias de Instagram, con la intención de derribar cada punto que había tejido la conductora.
El cruce dejó al descubierto que, más allá del litigio de fondo, la pulseada entre los equipos legales de Icardi y Nara avanza sin filtro. Mientras la causa sigue en tribunales, la pelea pública se resuelve en los medios con acusaciones directas entre las abogadas.
