(BUENOS AIRES).- “Sabemos la magnitud de lo que significa Ángel por nombre, por calidad y como persona. Yo me llevo un gran amigo; tiene una gran familia detrás que también lo acompaña”. La frase de Fernando Gorriarán, compañero de Ángel Correa en Tigres, sonó a despedida y aceleró las ilusiones en Núñez: el delantero está cada vez más cerca de transformarse en refuerzo de River.
Las declaraciones del volante uruguayo llegaron horas después de que Ángel Correa volviera a quedar marginado de una convocatoria. “El rosarino no fue convocado por Guido Pizarro para el partido contra Tijuana”, por la primera fecha de la Liga MX, y tampoco había participado de los amistosos de pretemporada. La ausencia fue leída como una señal de que el futbolista no seguirá en el conjunto universitario.
Gorriarán contó que mantuvo una conversación privada con Ángel Correa, en la que el atacante le transmitió sus intenciones. “Es un tema muy delicado. La verdad es que quiero ser lo más cuidadoso posible con mis palabras para que no haya malentendidos ni nada por el estilo”, aclaró antes de revelar el diálogo. “Yo tuve una charla con él. Él me explicó su situación y yo le expliqué la mía y lo que yo veía. Somos dos personas grandes”, agregó el volante de 31 años, que cerró con un tono que dejó poco margen para la especulación: “Como dices tú, son decisiones que a veces la vida o el fútbol te hacen tomar. Quizás en su momento él saldrá a dar sus explicaciones”.
El propio entrenador de Tigres, Guido Pizarro, había admitido días atrás la chance concreta de una salida: “Hoy contamos con él, pero tiene una opción real y a nosotros no nos queda más que esperar”. Esa opción es River, que ya formalizó una oferta para quedarse con el pase del campeón del mundo.
La negociación con Tigres
La dirigencia que encabeza Stefano Di Carlo está dispuesta a pagar entre 13 y 15 millones de dólares por Ángel Correa, según distintas versiones. Tigres, sin embargo, mantiene firme su exigencia: la cláusula de rescisión de 18 millones de dólares. En River creen que la diferencia no debería ser un obstáculo insalvable, sobre todo porque en un año esa misma cláusula se reducirá a 10 millones. Con ese argumento, la postura del club argentino es no estirarse más allá de lo ofertado y confiar en que la presión del jugador —que ya comunicó su deseo de ser transferido— termine destrabando la operación en este mercado de pases.
En Núñez hay optimismo. Ángel Correa apura, sus compañeros ya lo despiden y los pasos formales entre clubes siguen su curso. La danza de cifras y voluntades entra en la recta decisiva.
