(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina sufrió más de la cuenta para meterse en los octavos de final del Mundial 2026: venció 3-2 a Cabo Verde en el alargue de un partido que expuso falencias colectivas y encendió las alarmas de cara al cruce con Egipto. El triunfo, resuelto recién en la prórroga, no alcanzó para disimular un rendimiento que dejó más dudas que certezas en el equipo de Lionel Scaloni.
Los goles llegaron por la vía de Lionel Messi, Lisandro Martínez y Cristian Romero, tres piezas clave que aparecieron en los momentos determinantes para sostener a un conjunto que nunca terminó de acomodarse en la cancha. Sin embargo, el funcionamiento colectivo estuvo lejos del estándar que el seleccionado mostró en las últimas citas mundialistas.
El rendimiento general fue considerado uno de los más flojos del ciclo de Lionel Scaloni en Copas del Mundo. Cabo Verde, un rival que en la previa asomaba como claramente inferior, complicó con sus avances, lastimó en defensa y puso contra las cuerdas a la Albiceleste en varios pasajes del encuentro.
El equipo mostró desajustes, falta de precisión y una fragilidad preocupante cada vez que el adversario aceleró. La intensidad, el orden táctico y la solidez defensiva aparecen como los aspectos urgentes a corregir antes del próximo compromiso. La victoria no maquilló la dependencia excesiva de las individualidades para resolver un trámite que exigía mucho más desde lo grupal.
Con la clasificación asegurada, el foco ya está puesto en Egipto, un rival que promete una exigencia mayor y que no perdonará desconcentraciones similares. Scaloni sabe que el margen de mejora es amplio y que el calendario no da respiro: elevar la intensidad y recuperar la fortaleza atrás serán condiciones indispensables para seguir con vida en el torneo.
El partido se jugó el 3 de julio de 2026 y dejó una sensación agridulce en el plantel argentino. A pesar del pase a la siguiente fase, las imágenes del encuentro mostraron a un equipo que por momentos perdió el control ante un adversario que supo explotar cada desatención defensiva. La clasificación a octavos de final del Mundial 2026 llegó con más sobresaltos de los previstos y obliga a una corrección acelerada de cara al cruce eliminatorio.
Aun así, ganar incluso en una noche opaca también fortalece desde lo anímico. El plantel suma confianza mientras toma nota de los errores, con Lionel Messi como estandarte y la experiencia de un grupo que ya mostró de lo que es capaz. La clave de los próximos días será encontrar rápido la mejor versión colectiva antes de enfrentar a un Egipto que llega con aspiraciones concretas en este Mundial 2026.
La principal advertencia tras este cruce es clara: si la Selección quiere pelear por el título, deberá dar bastante más de lo que exhibió ante Cabo Verde. El margen de mejora es amplio y necesario, y Scaloni deberá ajustar piezas para que la próxima presentación no repita los mismos desaciertos.
