(BUENOS AIRES).- «Lo soñé, te lo juro. Le dije a Alexis que iba a hacer el gol, que iba a entrar y lo iba a ganar». Con los ojos todavía llenos de lágrimas, Lautaro Martínez le puso palabras a lo que acababa de vivir sobre el césped del Atlanta Stadium. La Selección Argentina venció 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 y se metió en la final del domingo 19 de julio contra España.
El delantero, que ingresó a los 42 minutos del segundo tiempo, apareció en el descuento para conectar de cabeza un centro perfecto de Lionel Messi y desatar el delirio argentino. Visiblemente conmovido, Martínez contó que le había anticipado la jugada a sus compañeros: «Le dije a Facu Medina en el banco, que iba a entrar y lo iba a ganar», repitió. Y agregó: «Es muy fuerte de verdad. La primera vez que mi viejo me compró un par de botines siempre soñé con hacer este gol. Perdón, eh».
En la misma entrevista post partido, el Toro se quebró al recordar a su familia. «A mi vieja, que jamás dejó de tender mi cama cuando me fui a Racing, eso vale más que un gol, que una final», expresó. También mencionó la influencia de sus dos hijos: «Mi hija me hizo bajar un cambio, mi hijo me hizo bajar tres, y hoy soy un hombre y disfruto de la vida».
La premonición no fue solo del jugador. Agustina Gandolfo, su pareja, le había enviado un mensaje la noche previa que resultó un presagio. «Bueno, amor mío, te amo mucho. Descansá, mañana será un gran día y volvemos a jugar otra final del mundo», le escribió la modelo, según compartió en sus redes sociales apenas terminó el partido. Horas antes del encuentro, Gandolfo ya se había mostrado muy ansiosa: «Imposible no estar cebada», escribió mientras entrenaba en el gimnasio para canalizar los nervios.
Días atrás, la influencer había publicado una foto junto a Lautaro en la que ambos lucían una cinta roja atada al cuerpo —él en el tobillo derecho, ella en la muñeca—, un amuleto de protección que sus seguidores no tardaron en asociar al momento de la Selección Argentina en el torneo. «Vamos mi amor, un pasito más», escribió entonces Gandolfo junto a la postal.
Argentina dio vuelta un partido muy trabado. Inglaterra se había puesto en ventaja y resistió hasta que Enzo Fernández igualó con un golazo y, en el final, Martínez selló la remontada con su cabezazo. «Ellos se cansaron, presionaron 60 minutos y después ya no daban más. Cuando encontraron el gol después se metieron atrás y eso nos generó más tranquilidad a la hora de mover la pelota», analizó el delantero.
Después de tres años y medio, la Selección Argentina vuelve a jugar una final del mundo. Será el próximo domingo a las 16 en el New York/New Jersey Stadium frente a España, con la chance de defender el título conseguido en Qatar. «Este equipo sigue demostrando de lo que está hecho», dijo Lautaro, a quien el destino le tenía reservado el grito que, según confesó, ya había visto en sueños.

