(BUENOS AIRES).- “Les digo que me acompañen hasta la muerte, que vamos a ir al Mundial. Se los firmo ya”, escribió Giuliano Simeone en un grupo de WhatsApp en agosto de 2023, apenas un día después de fracturarse la tibia y el peroné durante la pretemporada con el Deportivo Alavés. Este miércoles, el delantero fue titular en la Selección Argentina que venció 2-1 a Inglaterra en la semifinal y se metió en la final del Mundial 2026.
En aquel momento, postrado en una cama de hospital, el hijo del «Cholo» Simeone también había dejado otra frase que sonaba imposible: «El próximo Mundial voy a jugarlo». La lesión le exigió una rehabilitación larga, pero él empezó a construir su regreso desde el mismo día de la fractura.
Tres años después, aquella promesa se cumplió. Simeone atravesó una recuperación exigente, volvió a las canchas en el Atlético de Madrid y su rendimiento convenció a Lionel Scaloni para incluirlo en la lista de convocados a la Copa del Mundo. El propio delantero compartió esas imágenes de su proceso en redes sociales tras su estreno mundialista.
El primer gran premio para el atacante de la Selección Argentina llegó en la fase de grupos: fue titular por primera vez en la goleada 3-1 ante Jordania, con la clasificación a octavos de final ya asegurada y el primer puesto del Grupo J en el bolsillo. A partir de ahí, su nombre empezó a ganar peso en la consideración del entrenador.
En la semifinal contra Inglaterra, Scaloni le dio la titularidad de entrada en el Atlanta Stadium. Simeone compartió el mediocampo con Leandro Paredes, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, en un esquema que buscaba controlar a un rival de jerarquía. El partido fue parejo y tenso, y la Selección Argentina se puso en desventaja a los 54 minutos del segundo tiempo por un gol de Anthony Gordon.
El equipo argentino no se rindió y fue en busca del empate. A los 75 minutos, con el marcador 1-0 abajo, Scaloni movió el banco y Simeone dejó la cancha para el ingreso de Rodrigo De Paul. La Selección Argentina encontró el empate a los 85′ con un remate de afuera del área de Enzo Fernández, y cuando todo parecía ir al alargue, Lautaro Martínez conectó un cabezazo a los 91′ para sellar el 2-1 definitivo.
Argentina defenderá el título el domingo frente a España en Nueva Jersey. Para Giuliano Simeone, el pibe que escribió su destino en la soledad de una cama de rehabilitación, aquella profecía ya es una realidad: está en la final del Mundial que juró jugar.

