(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena le pidió a la dirigencia de Boca Juniors la incorporación de un defensor central de jerarquía, un reclamo que ya motoriza Juan Román Riquelme para terminar de darle forma al plantel antes del cierre del mercado. El entrenador considera que el plantel necesita sumar una alternativa de calidad para fortalecer la última línea y afrontar un semestre cargado de desafíos.
La intención del cuerpo técnico es sumar un zaguero con experiencia y rodaje, que llegue para pelear el puesto y elevar la competencia interna. Arruabarrena entiende que, con la acumulación de partidos, lesiones y suspensiones, la defensa exige variantes de peso y no solo nombres de relleno. El objetivo es contar con mayor cantidad de opciones pensando en la Copa Sudamericana y los compromisos de la segunda mitad del año.
En la carpeta que maneja el Consejo de Fútbol aparecieron los nombres de Kevin Lomónaco, Santiago Núñez, Gustavo Gómez y Gastón Hernández. Por ahora, los dirigentes analizan alternativas y no se apuran por cerrar a ninguno: la prioridad es que el elegido encaje con la idea de juego que quiere imponer el Vasco.
El zaguero que imagina el Vasco
El entrenador pide un defensor con solidez defensiva, buen juego aéreo, personalidad y, sobre todo, capacidad para jugar con la defensa bien adelantada. Ese requisito es clave para el plan de presión alta y líneas compactas que Arruabarrena pretende instalar: un Boca más protagonista y preparado para resolver duelos mano a mano lejos del arco.
Desde su llegada, el Vasco dejó claro que busca un equipo con presión alta y líneas adelantadas. Para sostener esa propuesta, considera fundamental tener defensores preparados para jugar lejos del arco y resolver situaciones mano a mano. El entrenador insiste en que la zona central de la defensa es uno de los lugares donde Boca debe reforzarse con un jugador de experiencia que se adapte rápido a la exigencia del club.
El pedido del central no es aislado. El Vasco ya le había acercado a la dirigencia otras prioridades para este mercado: un mediocampista con buen manejo, un extremo y un delantero de área. Con esas piezas busca un equipo más versátil y con recambio real en cada puesto, sin que haya titulares inamovibles. La llegada de un nuevo zaguero podría ser una de las últimas piezas para completar el equipo que imagina el entrenador.
El debut por Copa Argentina frente a Sarmiento dejó buenas sensaciones y mostró aspectos positivos del funcionamiento, pero Arruabarrena sabe que el segundo semestre será mucho más exigente. La competencia internacional obliga a tener respuestas inmediatas y el margen de error es mínimo.
Ahora, la pelota queda en manos de la dirigencia, que trabaja para cumplir con los pedidos antes de que se cierre el libro de pases. El mensaje del entrenador es directo: quiere un Boca más fuerte, intenso y preparado para pelear todos los frentes en un semestre decisivo.
