(BUENOS AIRES).- Boca definió el futuro de Leandro Brey tras la llegada de Álvaro Montero. El arquero no será cedido ni transferido en este mercado de pases, una decisión que la dirigencia tomó para retener a una pieza que considera clave a largo plazo.
El club de la Ribera apuesta fuerte por el crecimiento de Brey. La dirigencia lo ve como un proyecto en el que vale la pena invertir tiempo y espacio, incluso con la competencia interna que se avecina. La intención es que el juvenil continúe su desarrollo dentro del plantel profesional sin interrupciones.
Esa confianza quedó reflejada en su contrato. Brey renovó su vínculo con Boca hasta 2029, una señal inequívoca de que la institución no quiere desprenderse de él y lo valora como un activo para las próximas temporadas.
El ex arquero de Los Andes ya mostró condiciones cada vez que le tocó atajar. Reemplazó a Agustín Marchesín por lesión en partidos exigentes y respondió con solvencia. Esas actuaciones reforzaron la idea puertas adentro de que puede ser el arquero del futuro de Boca.
Con el arribo de Montero, el panorama inmediato se modifica. El colombiano llega para pelear el puesto en un contexto donde Marchesín arrastra problemas físicos, lo que abre una lucha por la titularidad. En ese esquema, Brey pasará a ser la alternativa.
La idea del cuerpo técnico es que Brey siga sumando minutos sin el peso de ser el titular indiscutido. La rotación y las múltiples competencias que afronta Boca le darían oportunidades para seguir ganando rodaje sin quemar etapas.
Por ahora, la postura es clara: más allá de los movimientos del mercado, Leandro Brey no se toca. Boca lo considera patrimonio y una apuesta firme para los próximos años, sin apuro y con la certeza de que tiene arquero para rato.
