(BUENOS AIRES).- “No hay palabras. Trataba de pensar, de meter algo en la cabeza y no podía. La verdad es que la emoción es muy grande y el sentimiento es único. Queda un pasito más y haremos lo mejor posible”, expresó Leandro Paredes tras el triunfo de Argentina sobre Inglaterra por 2 a 1 en la semifinal del Mundial 2026, un partido que terminó con una acción polémica: un cachetazo de Jude Bellingham a Valentín Barco que pasó inadvertido para la transmisión oficial y no fue sancionado.
El cruce se produjo sobre el cierre del encuentro. Con la derrota consumada, el 10 inglés, fastidioso y fuera de sí, le pegó un golpe seco en la cabeza al lateral argentino mientras este abrazaba a sus compañeros en el festejo. Las imágenes, que no se vieron durante la televisación oficial del partido, empezaron a circular minutos después y desataron la polémica. El árbitro principal no advirtió la agresión y el VAR tampoco revisó la jugada, por lo que Bellingham terminó el partido sin consecuencias disciplinarias.
El equipo de Lionel Scaloni había sufrido un trámite durísimo en los primeros 85 minutos. Inglaterra ganaba 1 a 0 y el sueño de la final se desvanecía, pero un bombazo de Enzo Fernández desde afuera del área puso el 1 a 1 parcial y desató la locura en el banco argentino. El gol del empate llegó en un momento de máxima tensión y cambió por completo el desarrollo del final del partido.
Con la igualdad consumada, Argentina fue por más. A los 90 minutos de juego, un centro preciso encontró la cabeza de Lautaro Martínez, quien con un frentazo inatajable venció al arquero inglés y decretó el 2 a 1 definitivo. El cabezazo del Toro metió a la Selección en la gran final del Mundial 2026.
Leandro Paredes tuvo un rendimiento determinante en la mitad de la cancha. El mediocampista, con pasado en Boca, se encargó de anular a Jude Bellingham durante los 90 minutos y recibió elogios por su trabajo táctico. El 10 de Inglaterra sufrió la marca de Paredes y no pudo hacer un buen partido. Scaloni lo reemplazó en el complemento para armar una línea de tres zagueros que le dio mayor profundidad al equipo.
Tras el cachetazo, los futbolistas argentinos se plantaron con firmeza. Nicolás Paz fue el primero en interponerse para separar a Bellingham del Colo Barco, mientras que Nicolás Otamendi, con su oficio de capitán, se paró de frente y le marcó el territorio al inglés. La situación no pasó a mayores y los ánimos se calmaron con el pitazo final.
Argentina jugará la final del Mundial 2026. “Queda un pasito más y haremos lo mejor posible”, dijo Paredes, sintetizando el sentimiento de un plantel que quedó a un paso de la gloria tras una noche de furia y agresión sin castigo en la semifinal.
