RIVER PLATE

Los juveniles esperan a sus padres y los borrados llegan en autos de lujo: «Naves»

 

El grupo marginado se pasea en autos de lujo mientras los pibes esperan en la puerta.

 
Cantilo
Cantilo

(BUENOS AIRES).- La escena se repite cada mañana en el predio de la avenida Cantilo y expone como pocas la grieta que atraviesa hoy a River. De un lado, los chicos de las inferiores terminan su entrenamiento y se quedan parados en la puerta, esperando que sus familias los pasen a buscar. Del otro, la tranquilidad se rompe con la llegada de una caravana de vehículos de alta gama, totalmente ploteados, que estacionan a la vista de todos.

Adentro de esos autos viajan los futbolistas que la dirigencia apartó del plantel profesional, ese grupo que los hinchas ya bautizaron como «la banda del container» y que en las últimas horas empezó a circular con otro apodo: los «Borrados de Cantilo». Según publicó Diario Olé y difundió la cuenta Medio River, esos jugadores aprovechan los horarios de entrenamiento para ir a lucir sus «naves», en medio del peor momento deportivo del club en años.

El contraste es brutal y explica la bronca que se despertó entre los simpatizantes. Mientras un pibe de la cantera espera en la vereda a que lo pase a buscar su papá, futbolistas que cobran sueldos millonarios y que no serán tenidos en cuenta por Eduardo Coudet llegan al predio manejando autos de alta gama personalizados. Ninguno de ellos va a jugar, pero todos siguen cobrando puntualmente.

La inversión millonaria en los marginados

Los números detrás de ese grupo son los que terminan de encender la mecha. River invirtió más de 41 millones de dólares en los pases de los futbolistas hoy marginados, sin contar salarios, primas ni gastos contractuales. La lista incluye a Germán Pezzella, Maxi Salas, Ian Subiabre, Santiago Lencina, Giuliano Galoppo y Fabricio Bustos, a los que se sumaron los mundialistas Matías Galarza Fonda, Kendry Páez y Kevin Castaño, además del uruguayo Matías Viña.

El símbolo del semestre

Todos ellos entrenan en un predio que todavía está en obra, donde se improvisaron trailers como vestuarios. Cuando se filtraron las primeras fotos de los jugadores dentro de un container, la imagen recorrió las redes y quedó como el símbolo del semestre. La decisión de marginarlos la tomaron el presidente Stéfano Di Carlo y el director deportivo Pablo Longoria, con el argumento de que habían rendido por debajo de lo esperado.

El club trabaja contrarreloj para desarmar el grupo antes de que se cierre el libro de pases: Alex Woiski ya rescindió su contrato, Maxi Salas negocia su préstamo a Independiente Rivadavia, el Chelsea cortó la cesión de Kendry Páez y desde Brasil preguntaron por Kevin Castaño. Mientras tanto, la postal de la caravana de lujo frente a los pibes que esperan a sus padres se transformó en la imagen que mejor resume el momento del Millonario.