(BUENOS AIRES).- A pocas horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, el exdefensor y comentarista Jamie Carragher encendió la previa al señalar un supuesto punto débil en Lionel Messi. Su análisis, centrado en los momentos sin pelota del capitán argentino, revivió de inmediato el antecedente de Louis van Gaal en Qatar 2022.
Carragher destacó la grandeza de Messi y admitió que es una figura imposible de descifrar desde hace más de dos décadas. Sin embargo, planteó que el equipo de Thomas Tuchel debería aprovechar los momentos en que el rosarino no participa activamente en la recuperación defensiva. La fuente indica que Carragher aseguró que Inglaterra debería sacar ventaja de esas situaciones cuando el capitán argentino no interviene en la presión.
La declaración del exzaguero del Liverpool generó repercusión porque replica el planteo táctico que Van Gaal había expuesto antes del cruce entre la Selección y los Países Bajos en el Mundial 2022. En aquella conferencia, el técnico neerlandés también había sugerido que Messi podía no involucrarse tanto en la marca y que allí residía una oportunidad para su equipo.
Lo que ocurrió después ya es historia mundialista. Messi respondió con una actuación determinante: metió un gol, repartió una asistencia y selló la clasificación argentina en los penales. Su celebración frente al banco rival con el gesto del “Topo Gigio” dejó a la vista el fastidio que le provocaron aquellos comentarios tácticos sobre su despliegue físico.
El duelo ante los Tres Leones tendrá un condimento adicional para el número 10. Será la primera vez en su carrera que enfrente a Inglaterra con la camiseta de la Selección Argentina, uno de los pocos gigantes europeos que todavía no había tenido enfrente en una instancia decisiva.
Tuchel tampoco esquivó el tema. El director técnico inglés reconoció el impacto de Messi en el juego argentino y analizó la posibilidad de diseñarle una marca especial, un recurso que todos los entrenadores evalúan pero que muy pocos logran ejecutar con éxito a lo largo de los noventa minutos. La semifinal del Mundial 2026 representa además un nuevo capítulo en una rivalidad histórica, con el recuerdo inevitable de los grandes cruces mundialistas del pasado.
La confianza en el plantel argentino pasa porque Messi, más allá de cuánto recorra sin la pelota, vuelva a pesar en el momento justo. La historia demuestra que incomodarlo con declaraciones públicas suele ser un arma de doble filo: ahora la palabra definitiva la tendrá la pelota, y con ella el zurdo que una y otra vez encontró la manera de escribir su propia revancha sobre el césped.
