(BUENOS AIRES).- “Te pienso y te abrazo mientras me rompo en mil pedazos. Leo nuestros últimos mensajes. Estábamos tan bien. Todo iba tan bien. Manchados para siempre los viernes en mi vida, llenos de dolor y desesperación”, escribió Benicio Guyot, el hijo de Ernestina País, en una carta abierta que publicó en sus historias de Instagram. La conductora y periodista murió el 26 de junio de 2026 en un trágico accidente, a los 54 años, mientras atravesaba una recuperación de su adicción al alcohol.
Guyot, de 22 años, mantuvo siempre un perfil bajísimo y casi nula actividad en las redes sociales, pero la muerte de su mamá lo llevó a abrir las puertas de su intimidad. Las muestras de cariño que recibió de amigos, conocidos y hasta de desconocidos se convirtieron en su principal sostén en medio del duelo. En ese marco, la carta expuso sin filtro el dolor que lo atraviesa.
El joven continuó la publicación con una confesión de culpa y amor no dicho a tiempo: “Contemplo todo lo que no te dije, todo lo que no me animé a admitir que sentía. Que te amaba, tanto y tanto. Que no, no me das vergüenza, y que sí, que sí me enorgullecés. Pero sé que ya es tarde. Te cuido aunque ya no estés”.

Luego, describió la sensación de que el vínculo sigue intacto a pesar de la realidad. “Siento que si levanto el teléfono y te quiero llamar, me vas a contestar, pero sé que no, que no va a suceder. Porque el amor que yo recibía de tu parte, con todos los defectos que puede tener cualquier relación, lo tengo impregnado en cada parte de mi ser. Porque lo siento, lo siento tan fuerte”, agregó Guyot.
El cierre de la carta fue una reflexión sobre la fugacidad de la vida y el arrepentimiento. “No caigo. No caigo en que ya no estás, en que ya no me vas a llenar de besos el cachete mientras me repetís que me amás, y yo, tan iluso, de creer que eso duraría para siempre. Porque nada lo es. Y cómo cuesta darse cuenta, lo suficientemente tarde, de todo lo que uno podría haber hecho distinto”, escribió.

Ernestina País falleció de manera repentina y dejó un vacío inmenso en su hijo, que confesó que los viernes quedaron manchados para siempre por el dolor y la desesperación. La conductora transitaba un proceso de recuperación personal que la mantenía alejada de los medios.
A casi un mes del accidente, Benicio empieza a tomar dimensión del giro rotundo que dio su vida. Su carta, escrita en carne viva, muestra a un chico que extraña a su mamá, repasa todo lo que no pudo decirle y se aferra a los mensajes y besos que ya no volverán.
