(BUENOS AIRES).- “Esta chica dejó toda su carrera; algo debe hacer. Si no lo representa, ¿de qué vive? Es lógico que viva de Mauro”. La frase la soltó Wanda Nara al aire de El ejército de la mañana (Bondi Live) el jueves 2 de julio de 2026, durante una comunicación telefónica en la que analizó sin filtro el vínculo económico entre su exmarido, el futbolista Mauro Icardi, y su actual pareja, Eugenia “China” Suárez.
La conductora no se detuvo ahí y profundizó en una idea que instaló de inmediato el debate sobre el rol de las parejas de los deportistas de elite. “Tampoco siento que sea algo malo. Él sabrá cómo son sus números. Ella lo acompaña y eso tiene un valor económico. Me parece que ser la acompañante de un deportista y no estar haciendo nada de tu vida y encima hacés que tus hijos sigan la carrera de tu novio, tiene un valor”, sostuvo Nara, con la misma naturalidad con la que opinó que los acuerdos financieros entre Icardi y la China Suárez son un tema privado. “Fueron muchas cosas las que yo saqué de los medios. Todo esto ya se dijo en su momento. Son acuerdos que harán ellos, porque supongo que tendrán alguno”, apuntó.
Las declaraciones surgieron en medio del largo conflicto mediático y judicial entre la conductora y el delantero, pero esta vez el foco se corrió de la pelea de fondo para exponer una dinámica mucho más amplia y habitual en el mundo del fútbol: la reorganización completa de la vida personal y profesional de quien acompaña a un jugador.
El valor de acompañar a un deportista
La repercusión de sus palabras no tardó en llegar y encontró eco en el mundo del espectáculo porque puso en números, por primera vez en mucho tiempo, lo que suele quedar en off. Muchas parejas de futbolistas modifican sus proyectos laborales, cambian de país y reorganizan la vida familiar para seguir las exigencias de una carrera internacional. En ese esquema, la presencia constante y la disponibilidad para mudarse cuando el contrato lo exige empiezan a ser vistas no solo como un sostén afectivo, sino como una pieza con un peso económico concreto dentro del andamiaje que permite al deportista rendir al máximo nivel.
En el caso puntual que disparó la polémica, Icardi y la China Suárez viajaron en junio a Japón junto a la familia de la actriz, una postal que la propia Nara usó para redondear su punto. “Nunca hubiera pensado que hubiera sido capaz, pero es lo que hizo todo este tiempo, lo que nos demostró”, comentó la empresaria ante la consulta sobre la financiación de esos viajes. Sin embargo, aclaró que esa decisión no afecta el patrimonio de sus dos hijas en común, Francesca e Isabella, porque mientras estaban en pareja con el futbolista decidieron “en conjunto” resguardarlo.
Con esa reflexión, Nara trasladó la conversación de lo personal a una lógica de costos que en las transferencias millonarias de las grandes ligas casi nunca se hace explícita, pero que suele estar presente en cada inesperado pase al exterior. La presencia de la China Suárez en Estambul y las recientes vacaciones familiares en Kyoto y las Islas Maldivas fueron, para la conductora, la confirmación de un acuerdo tácito que va más allá de lo sentimental.
