(BUENOS AIRES).- “Yo tuve una charla con él. Él me explicó su situación y yo le expliqué la mía y lo que yo veía. Somos dos personas grandes”, contó Fernando Gorriarán, volante de Tigres UANL, sobre un compañero cuyo futuro está cada vez más cerca de River.
Ese compañero es Ángel Correa, quien ya no fue convocado por Guido Pizarro para el partido del viernes contra Tijuana por la primera fecha del Torneo Apertura de la Liga MX. La salida del delantero rosarino hacia el Millonario se cocina a fuego lento y las palabras de Gorriarán sonaron a una despedida en pleno vestuario felino.
Gorriarán explicó por qué evitó dar detalles: “Es un tema muy delicado. La verdad es que quiero ser lo más cuidadoso posible con mis palabras para que no haya malentendidos ni nada por el estilo”. Y enseguida reveló la charla que mantuvo con Correa, aunque aclaró: “Esa charla va a quedar en privado”. Aun así, el uruguayo dejó entrever la postura del atacante: “Sabemos la magnitud de lo que significa Ángel por nombre, por calidad y como persona. Yo me llevo un gran amigo; tiene una gran familia detrás que también lo acompaña”. Y cerró con una frase que alimenta la ilusión en Núñez: “Como dices tú, son decisiones que a veces la vida o el fútbol te hacen tomar. Quizás en su momento él saldrá a dar sus explicaciones”.
La negociación sigue trabada por dinero. La cláusula de rescisión del campeón del mundo es de 18 millones de dólares y Tigres se mantiene inflexible. River, por su parte, puso sobre la mesa una oferta de entre 13 y 15 millones de dólares y no piensa estirarse más. El propio DT de Tigres, Guido Pizarro, había marcado la cancha días atrás: “Hoy contamos con él, pero tiene una opción real y a nosotros no nos queda más que esperar”.
En el Millonario manejan un dato que los vuelve pacientes: dentro de un año la cláusula de Correa bajará a 10 millones de dólares. Por eso entienden que los tres millones extra que ofrecen por anticipar la compra son un esfuerzo suficiente. Si los mexicanos no aflojan, la orden es volver a la carga en 2027.
Puertas adentro de Tigres, el jugador ya comunicó que quiere ser vendido a River. La decisión técnica de marginarlo del debut ante Tijuana, sumada a las declaraciones de un referente como Gorriarán, aceleran una operación que por ahora no se concreta, pero que en Núñez siguen de cerca confiando en que se resolverá en este mercado de pases.
El viernes, cuando Tigres salga a la cancha sin Correa, la novela sumará otro capítulo. Mientras tanto, la dirigencia de River espera que el conjunto felino baje sus pretensiones para abrochar al refuerzo estelar que pidió Eduardo Coudet.
