(BUENOS AIRES).- “Es una decisión institucional”. Eduardo Coudet marcó la cancha tras la eliminación de River Plate de la Copa Argentina y tomó distancia de la medida que apartó a un grupo de jugadores del plantel profesional.
La frase del entrenador llegó en un momento de máxima tensión, después de la derrota 3-1 ante Aldosivi que dejó al equipo afuera del certamen de manera temprana. El propio Coudet calificó la actuación como un “papelón” y dejó en claro que el foco del conflicto excede lo que pasa dentro de la cancha.
Consultado sobre los futbolistas marginados, el DT fue directo: la determinación de separarlos no surgió de su cuerpo técnico, sino que habló de una “decisión institucional”. La respuesta expuso una tensión de fondo entre las decisiones deportivas y las estrategias económicas que hoy atraviesan al plantel millonario.
Según la información que circuló en las últimas horas, la dirigencia había definido apartar a un grupo numeroso de futbolistas con la intención de negociar sus salidas y reconfigurar el plantel. Coudet, en tanto, dejó entrever que su postura hubiese sido diferente y dio a entender que, de depender de él, esos jugadores habrían seguido entrenándose con normalidad y peleando por un lugar dentro del equipo.
La situación expone un debate habitual en los clubes grandes: la convivencia entre las necesidades del cuerpo técnico y las estrategias institucionales. En River, ese equilibrio hoy parece estar bajo la lupa y cada decisión toma mayor relevancia.
En ese contexto de crisis, Coudet reconoció problemas futbolísticos profundos. Admitió que el equipo no logra trasladar a los partidos lo que muestra en los entrenamientos y sostuvo que será necesario “trabajar y encontrar soluciones” de manera urgente. El armado del plantel, los jugadores que se quedan y los que se van, y la falta de refuerzos en algunos puestos empiezan a ser parte central del análisis de cara a lo que viene.
La reconstrucción urgente
Con el inicio del torneo local a la vuelta de la esquina, River no tiene margen para quedarse en la crítica. El propio Coudet remarcó la obligación de asumir responsabilidades y revertir la imagen cuanto antes.
El tema de los marginados, mientras tanto, seguirá siendo un foco de conflicto. No solo por el impacto en el grupo, sino también porque refleja decisiones estructurales que pueden influir en el rendimiento deportivo. El mensaje del DT fue directo y dejó una conclusión filosa: en River, no todo pasa por lo que sucede dentro de la cancha, y en un club donde la exigencia es máxima, cualquier desajuste —institucional o futbolístico— puede terminar costando caro.
El plantel millonario deberá enfocarse ahora en la competencia local sin margen de error. La presión por conseguir resultados inmediatos convive con un proceso de reestructuración que, por estas horas, genera más incertidumbre que certezas en Núñez.
