(BUENOS AIRES).- Eduardo Coudet deberá resolver una disyuntiva táctica de urgencia para la visita de este domingo a Rosario Central. La baja confirmada de Marcos Acuña —sufrió un desgarro en el isquiotibial derecho durante la derrota frente a Gimnasia en La Plata— deja a River sin su lateral izquierdo titular y obliga al entrenador a optar entre dos zagueros centrales para cubrir la banda.
Según informó el periodista Juan Cortese, los candidatos a ocupar el puesto son Lautaro Rivero y Facundo González, ambos formados en las divisiones inferiores del club y con el detalle de que ninguno juega habitualmente como tres. La información que maneja el cuerpo técnico indica que Coudet ya se inclinó por González el miércoles pasado en La Plata, cuando Acuña debió dejar la cancha. Sin embargo, la exigencia de tener que marcar a Ángel Di María sobre ese sector del campo podría modificar la balanza hacia Rivero, un defensor que acumula 39 partidos en Primera y le aporta mayor rodaje al equipo en una zona caliente de la cancha.
La reconfiguración defensiva se explica, en parte, por una decisión previa del propio Coudet: la de borrar al uruguayo Matías Viña, el único reemplazante natural que tenía Acuña dentro del plantel profesional. La marginación del ex Palmeiras y Roma responde a motivos futbolísticos que el entrenador no hizo públicos, pero que dejaron a River sin un lateral específico para una emergencia como la actual. Con Viña fuera de consideración, el Chacho se ve empujado a probar soluciones con centrales adaptados a una función que no es la suya.
En paralelo, la baja del campeón del mundo podría abrirle la puerta de la convocatoria a Valentín Lucero. El pibe pampeano de 20 años, que puede jugar de lateral o volante por izquierda, firmó esta semana su primer contrato profesional hasta diciembre de 2027 y ya sumó minutos en la pretemporada de Alicante bajo las órdenes de Coudet, quien lo utilizó unos instantes en el amistoso frente a Flamengo. De ser citado, Lucero conseguiría su tercera concentración en la máxima categoría y se perfilaría como una alternativa a mediano plazo para un puesto que hoy carece de recambio natural.
La lesión de Acuña se suma a un contexto de cuatro ausencias de peso para River en un partido que no admite margen de error, tras el traspié en el debut del Torneo Clausura. El equipo arrastra la necesidad de enderezar rápido el rumbo en el campeonato, y la defensa llega diezmada en un momento de máxima exigencia.
La pelota ahora queda del lado del Chacho, que no se refirió públicamente a la decisión hasta el momento. La prueba de fuego será este domingo a las 19:15 en el Gigante de Arroyito, donde el lateral izquierdo improvisado tendrá que rendir un examen riguroso y con poca red de contención.
