(BUENOS AIRES).- «Ah, son dos. Hace mucho que un hombre no me daba dos besos». La frase, cargada de coquetería, la soltó Daniela Celis apenas recibió a Fabio en la casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) durante la noche del martes. El intercambio entre la exparticipante y el español se convirtió en uno de los momentos más tensos de la velada, sobre todo por la presencia de Luana, que celebró su cumpleaños siguiendo la escena con gestos de incomodidad profunda.
El ingreso de varios exjugadores a Gran Hermano revolucionó la convivencia desde el arranque. Fabio, que había llegado al reality como parte del intercambio con La casa de los famosos, fue el primero en entrar y la química con Daniela resurgió de inmediato. Ella, conocida como Pestañela, cambió el clima del lugar con una complicidad que Luana observó en silencio desde el SUM junto al resto de los participantes.
Todo empezó con un saludo a la española: dos besos. «Bueno, nosotros damos dos besitos», le explicó Fabio. La curiosidad de Daniela fue inmediata. «¿Todos los españoles?», preguntó. «Sí, todos», respondió él. «¡Ay, tengo que ir a España entonces!», lanzó ella entre risas, mientras la mirada de Luana se volvía cada vez más elocuente.
Las insinuaciones no se detuvieron ahí. Minutos después, Daniela volvió a la carga: «Ay, te me acercás mucho, Fabio. Me ponés un poco nerviosa». La conversación derivó en un ida y vuelta sobre las edades. «Treinta», le dijo ella cuando él le preguntó. «Treinta y seis», contestó el español. «¿Treinta y seis? Justo lo que me recitó el médico», remató Daniela con picardía, en una secuencia que Luana procesó desde lejos sin disimular su fastidio.
El vínculo previo entre Fabio y Luana
La reacción de Luana tiene un antecedente concreto dentro del juego. Meses atrás, la llegada de Fabio Agostini a Gran Hermano Generación Dorada había generado una fuerte conexión con ella. Pasaban largas horas juntos y la producción incluso los desafió a permanecer atados durante 24 horas junto a Franco Zunino a cambio de un asado, gaseosas y helado para toda la casa.
Esa relación creció con gestos de cariño, besos y conversaciones que evidenciaron una atracción mutua durante semanas. Por eso, la llegada de Daniela Celis y su desenfadado coqueteo con Fabio expusieron una herida abierta en la cumpleañera, que vio cómo la química entre ambos volvía a encenderse frente a sus ojos.
La noche siguió con más ingresos de exfiguras, pero el cruce entre Daniela, Fabio y Luana concentró todas las miradas. La producción de Gran Hermano aprovechó el regreso de los exparticipantes para sumar una dosis extra de tensión a la casa, y la apuesta rindió frutos: el triángulo improvisado dejó en claro que el reality todavía tiene varios capítulos calientes por delante.
