(BUENOS AIRES).- “Hubo 80.000 personas en el estadio que fueron defraudadas. Con solo 5.000 de esos 80.000 que firmen la petición estarían habilitados para la acusación, para por lo menos presentar el caso”. La hipótesis la lanzó Eduardo Feinmann, quien reveló que entre tres y cuatro estudios de abogados de los Estados Unidos analizan impulsar una demanda a la FIFA por la final del Mundial 2026 que consagró a la Selección argentina frente a España.
Feinmann aseguró que “entre tres y cuatro estudios de abogados en los Estados Unidos están pensando un juicio contra la FIFA por el partido final de Argentina y España”. La herramienta jurídica que evalúan es la class action, un procedimiento habitual en el sistema norteamericano que permite a un grupo de damnificados accionar contra una organización cuando consideran haber sufrido un mismo perjuicio. La iniciativa, todavía informal, apunta a congregar al menos cinco mil voluntarios entre los espectadores de aquella definición.
El periodista explicó que el eje de la eventual demanda a la FIFA no se limitaría al resultado deportivo. Según su relato, los estudios apuntan contra una serie de episodios que rodearon a la final, entre ellos el video de la arenga de Lionel Messi en el túnel, momentos antes de que la Selección saltara al campo. Sin embargo, hasta ahora no existe ninguna investigación oficial que haya determinado irregularidades en el partido ni la FIFA emitió un pronunciamiento al respecto.
A pesar de la resonancia de las afirmaciones de Feinmann, la demanda a la FIFA permanece en una fase embrionaria. No se difundió el nombre de los estudios de abogados que encabezarían la presentación ni existe un sitio web donde los presuntos damnificados puedan anotarse para sumar su adhesión. Tampoco fue radicada acción judicial alguna ante los tribunales estadounidenses.
La lógica del accionar, detalló el conductor, responde a un cálculo concreto. “El concepto que tienen estos estudios jurídicos… es que algo injusto ocurrió. Ellos dicen: ‘acá hay sangre’; sangre significa hay plata de por medio”, expresó. Feinmann convocó a los hinchas de la Selección que se sientan perjudicados a mantenerse atentos a una eventual convocatoria, aunque evitó dar precisiones sobre plazos o mecanismos formales para adherir.
Lo que Feinmann presentó como una posible cruzada por la justicia deportiva es, por el momento, apenas una hipótesis que necesita un mínimo de cinco mil voluntarios para empezar a existir. Mientras ese número no se alcance, la supuesta demanda a la FIFA seguirá siendo una acusación sin domicilio judicial, lanzada al aire sin otro sostén que la indignación de un grupo de hinchas y la discreta atención de unos abogados que, por ahora, solo creen haber olido sangre en el agua.
