POLÍTICA

El fracaso minero de Raúl Jalil: Catamarca es la provincia que menos mineral exporta

 

Un magro desempeño se cobra un precio ambiental altísimo que sufren los valles y salares catamarqueños desde hace años.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).- Catamarca es la provincia argentina que más apuesta por la minería y, al mismo tiempo, la que menos beneficios obtiene de esa actividad extractiva. Los números del último informe de exportaciones confirman esta paradoja con una crudeza que incomoda profundamente el discurso del gobernador Raúl Jalil.

Jujuy encabeza el ranking con el 17,2 por ciento del total de las exportaciones mineras nacionales y alcanzó los 676 millones de dólares apuntalada por el litio. Salta ocupa el segundo lugar con el 9,8 por ciento del total y ventas mineras al exterior por 384 millones de dólares. Catamarca apenas registró 297 millones de dólares, un tímido 7,5 por ciento del conjunto, pese a concentrar el 96,1 por ciento de sus propias exportaciones en minerales.

Este magro desempeño se cobra un precio ambiental altísimo que sufren los valles y salares catamarqueños desde hace años. La contaminación del agua, la pérdida de suelos fértiles y la resistencia popular crecen al mismo ritmo que los pasivos ambientales sin remediar. Sin embargo, la promesa oficial de trabajo genuino nunca se materializó en la escala que el propio gobierno repite de manera insistente.

El gobierno de Jalil desoye los reclamos

La minería genera muy pocos empleos directos y concentra la renta en manos foráneas sin derramar verdadero bienestar local. Catamarca sigue ocupando los primeros puestos en los rankings de pobreza a nivel nacional a pesar del discurso desarrollista que envuelve cada emprendimiento extractivo. Los índices de necesidades básicas insatisfechas y la indigencia estructural superan ampliamente la media del país en un contexto de crecimiento macroeconómico minero.

La centralización económica en la minería profundizó las desigualdades territoriales y dejó a la mayoría de los catamarqueños al margen de cualquier mejora tangible. Raúl Jalil insiste en profundizar un modelo que concentra cada decisión productiva alrededor de los grandes proyectos mineros en su provincia. Su gobierno desoyó sistemáticamente los reclamos de las asambleas ciudadanas y desalentó cualquier intento de diversificación económica en los territorios afectados.

La resistencia popular, que incluye cortes de ruta y acciones judiciales, evidencia el malestar creciente en los departamentos afectados. Aun así, el mandatario prioriza los intereses corporativos por sobre las urgencias sociales y ambientales más elementales de su provincia. Las cifras demuestran que la ecuación extractivista no cierra ni siquiera en los términos mercantiles que el gobernador defiende.

Mientras Jujuy y Salta lograron captar mayores divisas con marcos regulatorios similares, Catamarca languidece en el último escalón exportador. La provincia sacrificó agua, territorio y cohesión social a cambio de un retorno económico que ni siquiera alcanza para modificar su realidad de pobreza crónica. La ilusión del derrame jamás llegó a los comedores comunitarios ni a los barrios que carecen de servicios básicos en Catamarca.

Raúl Jalil

Urge una revisión de los costos y beneficios de la minería

Resulta urgente que la dirigencia política revise de manera honesta los costos y beneficios reales de la minería en Catamarca. Seguir insistiendo con el monocultivo extractivo es condenar a la provincia a una pobreza perpetua disfrazada de progreso estadístico.

El bienestar de la población debería estar por encima de las planillas de exportación y de las utilidades empresarias. Catamarca merece un desarrollo que no dependa exclusivamente de cavar la tierra y de ignorar el clamor de su gente.