(BUENOS AIRES).- “Samuel recontra caliente con la parte defensiva”. Así describió una persona con acceso al día a día del cuerpo técnico de la Selección argentina el estado de ánimo de Walter Samuel al terminar el partido de Eliminatorias, un enojo que encendió todas las alarmas de cara al Mundial 2026.
La misma fuente reveló que los colaboradores de Lionel Scaloni “quedaron muy preocupados” y que “ven muy mal al mediocampo”. Los apuntados directos fueron Enzo Fernández y Alexis Mac Allister: “Muy bajo Senso y McAllister”, señaló, usando los apodos con los que se los identifica en la intimidad del plantel.
El análisis también cayó sobre los volantes ofensivos. “No creemos que siga a Thiago Almada”, lanzó el vocero del malestar interno, y agregó que Nico González directamente “no gusta” a los responsables de la conducción táctica. La continuidad de ambos en la consideración titular quedó seriamente comprometida de cara al próximo Mundial 2026.
En el plano táctico la evaluación fue igual de dura. El vocero remarcó que el equipo es “previsible” y que la única variante de peso fue “Simeone por Molina”. La entrada de Giuliano Simeone en lugar de Nahuel Molina no torció un libreto que el propio entorno del plantel resume con crudeza: “Hacemos un gol y nos metemos atrás”.
La dependencia de Lionel Messi fue otro foco del malestar. El mensaje puertas adentro no admitió grises: “Somos Messi dependientes”. Una autocrítica que evidencia la falta de funcionamiento colectivo cuando el capitán no logra destrabar el partido por sí mismo, un problema que el cuerpo técnico deberá resolver antes del Mundial 2026.
Sin embargo, fue Walter Samuel quien exteriorizó la reacción más visceral. El exzaguero y actual ayudante de campo de Scaloni terminó “recontra caliente con la parte defensiva”, al punto de que quien transmitió los dichos contó haber recibido mensajes con “palpitaciones” apenas consumada la actuación del equipo. La bronca del campeón del mundo apuntó a los desajustes de la última línea y a la fragilidad en las transiciones.
Con la clasificación al Mundial 2026 prácticamente sellada, el cuerpo técnico encara la recta final de las Eliminatorias con más incertidumbres que certezas. Corregir los desórdenes defensivos y recuperar una identidad de juego que no dependa en exceso de Messi aparecen como las prioridades inmediatas en el día después de un encuentro que dejó al seleccionado argentino envuelto en autocríticas y calentura.
