(BUENOS AIRES).- “En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas, no solo para nosotros sino para mis hijas también, y eso sí que tiene un límite”, denunció Sabrina Di Marzo, esposa de Ángel Correa. La publicación, que la mujer del delantero subió este lunes a sus historias de Instagram, irrumpe mientras el campeón del mundo negocia su salida de Tigres para volver a River.
Visiblemente afectada, Di Marzo pidió que cesen los ataques que involucran a sus tres hijas —de 10, 5 y 3 años— y remarcó: “Dejen de amenazar y de insultar sin saber la historia. Todo tiene un límite: respeto por tres niñas de 10, cinco y tres años”. La denuncia generó una ola de apoyo entre sus seguidores y puso el foco sobre el hostigamiento que sufre la familia de Correa en medio de la novela del mercado de pases.
La negociación con Tigres
Mientras la familia del delantero atraviesa ese mal momento, en el plano futbolístico hubo una reunión clave: dirigentes de River y Agustín Jiménez, representante de Ángel Correa, se encontraron en Atlanta para acercar posiciones. El club de Núñez ya tiene un acuerdo salarial con el jugador y busca ahora destrabar la salida de Correa del conjunto mexicano.
El entrenador de Tigres, Guido Pizarro, confirmó ante los medios el deseo del futbolista: “Se está negociando y él ya tomó la decisión”, dijo el DT sobre Correa, que ya quedó afuera de la lista de convocados. Esa definición unilateral del atacante es la señal más clara de que el campeón del mundo apuesta todo por vestir nuevamente la camiseta de River en este segundo semestre.
Sin embargo, la transferencia no está cerrada. Tigres mantiene una postura inflexible: exige la cláusula de rescisión de 18 millones de dólares o no habilita la salida. River, por el momento, no supera los 13 millones de dólares y espera que desde México bajen las pretensiones.
En Núñez hacen números y se plantan: en un año la cláusula de Correa se reducirá a 10 millones de dólares, por lo que consideran que la diferencia actual de 3 millones ya es un sobreprecio suficiente. Si Tigres no acepta, la dirigencia dejará la negociación para 2027, aunque puertas adentro confían en que la operación se resolverá en los próximos días.
