ESPECTÁCULO

¡Insólito! Eduardo Feinmann pidió perdón por primera vez en su carrera: «Tienen razón en…»

 

La presidenta mexicana rechazó el perdón del periodista argentino

 
Eduardo Feinmann
Eduardo Feinmann

(BUENOS AIRES).- “Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma. El ahorita ese se lo pueden meter en el orto. Son detestables esos tipos. La envidia que los mexicanos les tienen a los argentinos…”, lanzó Eduardo Feinmann en un programa futbolístico tras el partido entre México e Inglaterra por el Mundial. La frase, sumada a una noticia falsa que el propio Eduardo Feinmann había difundido días antes sobre supuestas amenazas del narco a los jugadores ecuatorianos, desató una crisis que el comunicador de 67 años intentó apagar este miércoles con un gesto insólito en su carrera: una disculpa en cámara. “Hice un comentario que generó un enojo de millones de mexicanos y, la verdad, tienen razón en enojarse conmigo”, dijo Feinmann en su programa de A24.

La reacción oficial no se hizo esperar. Claudia Sheinbaum reprodujo el video del periodista en su conferencia mañanera de Palacio Nacional y calificó sus dichos de “indignantes”. “Ya quisiera”, ironizó la presidenta mexicana, que luego llamó “pseudoperiodista” a Feinmann y trazó un vínculo directo entre el conductor argentino y la oposición interna: “Es la derecha mexicana y particularmente un personaje, que por cierto está en concurso mercantil su televisora”, dijo en referencia al empresario Ricardo Salinas Pliego, quien había compartido en sus redes el video donde Feinmann afirmaba que la derrota de Ecuador ante México se debió a amenazas de un cartel. Sheinbaum remató: “Si este periodista odia a los mexicanos y la derecha mexicana quiere a este periodista, pues la derecha mexicana odia al pueblo de México, es transitividad directa”.

Esa misma tarde, Eduardo Feinmann dedicó largos minutos de su programa de televisión a revisar sus palabras. “Quiero ser muy claro: no fue un comentario xenófobo, no fue un mensaje de odio. Estábamos hablando de fútbol”, se excusó. Aun así, reconoció que el enojo era comprensible: “Si algún mexicano sintió que mis palabras lo estaban alcanzando personalmente, quiero decirle que ese no fue el sentido”. La escena resultó llamativa por infrecuente: con más de tres décadas en radio y televisión, el conductor que cada mañana lidera la audiencia en Radio Mitre y cada tarde encabeza un noticiero en A24 casi nunca había pedido disculpas al aire.

Un historial de exabruptos sin pedido de perdón

Feinmann construyó una carrera sobre declaraciones duras y provocadoras. En el pasado aseguró “Uno menos, este no jode más” cuando un ladrón fue asesinado por su víctima, y se refirió a una marcha del orgullo LGTBIQ+ con una frase que cuestionaba la voluntad de la sociedad de ser “villera” o tener determinada orientación sexual. Sus blancos frecuentes incluyen a feministas, sindicalistas, indígenas y estudiantes que protestan. El sociólogo Daniel Feierstein, en su libro La construcción del enano fascista, lo incluyó entre los periodistas que desde los años noventa promueven “modalidades de comunicación microfascistas” a través de la estigmatización y un “permanente corrimiento de las fronteras de lo políticamente aceptable”. Sin embargo, ninguna de esas salidas había terminado en un mea culpa frente a la audiencia, lo que vuelve singular el gesto de este miércoles.

Feinmann, no obstante, no bajó todos los puentes. En la misma intervención apuntó contra Sheinbaum: “Me parece que la presidente de México tiene cosas mucho más importantes de las cuales ocuparse, la inseguridad y la delincuencia crecientes en su país, la corrupción, la desigualdad, el narcotráfico”. Fiel a su estilo, el periodista que se declara no ser de derecha pero es uno de los pocos con acceso directo al presidente Javier Milei, mezcló arrepentimiento con embestida política.

El gesto duró poco. Horas después, Sheinbaum rechazó de plano las disculpas: “Nos ofende igual”, dijo, y calificó los dichos de Feinmann como xenófobos. Así, lo que empezó como un exabrupto de barra futbolera terminó en un conflicto diplomático de baja intensidad, con el primer pedido de perdón en vivo de un comunicador que rara vez se retractacta.

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