La tensión dentro de Gran Hermano volvió a explotar y esta vez tuvo como principal protagonista a Solange Abraham, quien atravesó uno de los momentos más difíciles desde que ingresó al reality de Telefe. La participante todavía desconoce que su gran amiga Cinzia quedó oficialmente fuera del reality tras la fuerte caída que sufrió. En este contexto, vivió una jornada cargada de ataques, acusaciones y un profundo quiebre emocional.
La producción volvió a apostar por una dinámica pensada para enfrentar a los jugadores cara a cara. Incluso montaron un ring y los vistieron como boxeadores, en una actividad que rápidamente derivó en un fuerte cruce entre varios participantes. Sin embargo, fue Sol quien terminó en el centro de la escena y recibió cuestionamientos de distintos compañeros.
El primer enfrentamiento fue con Yipio, quien retomó una discusión que ya había tenido la participante con Charlotte Caniggia. El eje volvió a ser la referencia constante de Sol a su hija dentro del juego. «Nadie te la nombró, vos la usás», le reprochó la uruguaya.
La discusión escaló rápidamente. «Sos así, tirás el golpe bajo, arruinás a la gente, los hacés saltar, los acusás de violentos», lanzó Yipio durante el intercambio. Visiblemente afectada, Sol intentó defenderse y dejó al descubierto el dolor que le provocaban esas acusaciones. «No significa que no me duela, pero estoy acá y no me voy a ir hasta que la gente lo decida», respondió entre lágrimas.
Solange Abraham también expresó el impacto que le generaban los cuestionamientos sobre su maternidad. «Me señalan con el dedo diciendo que uso eso, eso es feo», manifestó completamente quebrada. Lejos de terminar allí, Tamara Paganini intervino en la discusión y redobló la apuesta. «Lamento tu dolor, pero no es descabellado que no te creamos. No me siento mal por no creerte», afirmó.
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— Onlinetv (@Onlinetv2025) July 30, 2026
Solange Abraham no aguantó
Pero fue todavía más dura al cuestionar la exposición que hacía Sol de su situación familiar. «¿Por qué no protegés a tu hija, chabona? Vos la traés, poniéndote a llorar y la gente te está viendo», disparó.
Sin poder contener el llanto, Sol abandonó la actividad. En medio del silencio del resto de la casa, la única que salió en su defensa fue Juliana Díaz, quien remarcó que poner en duda su rol como madre era cruzar un límite que no debía atravesarse.