(BUENOS AIRES).- “Me quedé helado cuando me enteré que el papá de mi hermano era un cura”, dijo Guido Dente. El conductor y actor reveló el secreto más pesado de su familia: su hermano Fernando es hijo biológico del sacerdote que les daba catecismo en el colegio y que solía visitar la casa del country donde vivían.
Guido Dente aseguró que su padre jamás sospechó la verdad y que siempre estuvo convencido de que Fernando era su hijo. “Te puedo decir en un 99,9% que mi papá estaba seguro que Fernando era su hijo. Nunca la supo la otra historia. Te doy fe como hijo, ¿eh? Que no, no, no, no, no, no, no”, repitió. Y agregó: “Y lo amó con toda su alma, te digo, que le dio a Fernando cosas que al resto…”.
El religioso no era un extraño: era el catequista de todos los hermanos en la escuela y un visitante habitual de la quinta familiar. “Porque si yo no entendí mal, corregime vos, el sacerdote era quien les daba catequismo a ustedes, a todos los hermanos dentro del colegio”, señaló Guido Dente. Y completó: “Yo me llevo nueve años con Fer, sí, lo conocí. O sea, le abrimos las puertas de mi casa, él venía a la casa del country que teníamos nosotros a dar minza”. El conductor calificó la situación de “muy bizarro, muy extraño”.
Guido Dente confesó que la noticia lo dejó paralizado y le generó un rechazo inmediato. “Por eso cuando me enteré yo me quedé helado, no me gustó a mí, obviamente. Quiero ser totalmente sincero y transparente. Menos mal, menos mal que en ese momento ya mi papá estaba fallecido. Menos mal, gracias a Dios”, expresó.
La historia familiar incluye otro duelo profundo. La madre de Guido Dente murió de cáncer siendo muy joven, pero antes preparó a sus hijos para lo que iba a pasar. “Ella falleció de cáncer muy joven y nos preparó a todos nosotros para su muerte. Cuando ella fallece, yo no siento la muerte como un peso. Fue como un alivio porque ella fue tan inteligente que preparó sus hijos para su muerte”, explicó.
Sobre el vínculo con ella, fue sincero sin esquivar los matices: “Sí, yo no tenía una gran relación con mi mamá. Fue una gran mamá, una gran mamá. Yo no puedo decir nada. Todo el mundo habla maravillas y es así como era ella. Una dulzura de persona, una mujer increíble. Ahora yo, que no haya tenido feeling al final de la relación, no significa que no la haya querido. Al contrario, era mi mamá y yo la amaba”.
A casi una década de su muerte, Guido Dente habló del secreto con una mezcla de crudeza y agradecimiento por lo que su papá nunca llegó a saber y por el legado de una madre que, a pesar de la distancia, les enseñó a despedirla sin angustia.
